Autoridades de Estados Unidos revelaron que el narcotraficante uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera habría obtenido más de 17 millones de euros por un solo cargamento de cocaína enviado a Europa, como parte de una red internacional de tráfico de drogas y lavado de dinero que operaba desde Sudamérica hacia varios países del continente europeo.
La información fue difundida por la Oficina del Fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Este de Virginia, que confirmó que el ciudadano uruguayo de 34 años compareció por primera vez ante un tribunal federal en la ciudad de Alexandria para enfrentar cargos relacionados con una conspiración de lavado de dinero vinculada a su presunta organización criminal.
De acuerdo con los documentos judiciales, Marset es señalado como el líder de una organización de narcotráfico a gran escala que habría distribuido miles de kilogramos de cocaína, incluyendo cargamentos de hasta 10 toneladas por envío, desde Sudamérica hacia Europa.
Las investigaciones indican que la red criminal operaba en varios países, entre ellos Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bélgica, Países Bajos y Portugal, donde se coordinaban rutas para el traslado de la droga y el posterior lavado de las ganancias.
Según la fiscalía estadounidense, uno de los principales colaboradores de Marset fue Federico Ezequiel Santoro Vassallo, quien operaba desde Paraguay y se encargaba de movilizar millones de dólares provenientes del narcotráfico hacia Sudamérica y otros destinos.
Santoro organizaba la recolección de dinero en efectivo —principalmente en euros— mediante mensajeros y redes clandestinas, para luego introducir esos fondos en el sistema financiero internacional.
Posteriormente, el dinero era transferido a través de operaciones bancarias internacionales, muchas de ellas utilizando bancos corresponsales en Estados Unidos, lo que permitió rastrear parte del flujo financiero.
Millones de euros por un solo cargamento
Uno de los hallazgos clave de la investigación señala que en enero de 2021 Marset tenía pendientes de cobro más de 17 millones de euros, producto de las ganancias obtenidas por un único envío de cocaína hacia Europa.
En ese caso, Santoro habría organizado la recolección y el lavado de al menos 5 millones de euros, gran parte de los cuales fueron procesados a través del sistema bancario estadounidense.
Santoro se declaró culpable el 21 de mayo de 2025 y posteriormente fue condenado a 15 años de prisión en julio del mismo año.
Por su parte, Marset enfrenta cargos que podrían derivar en una pena de hasta 20 años de cárcel si es declarado culpable por la justicia federal estadounidense.
La investigación fue liderada por la Administración para el Control de Drogas y contó con el apoyo de varias instituciones internacionales, entre ellas autoridades bolivianas, oficinas de la DEA en Sudamérica y la agencia policial europea Europol.
En paralelo, el Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene vigente una recompensa de hasta 2 millones de dólares por información que conduzca al arresto o condena de Marset, dentro del Programa de Recompensas contra el Crimen Organizado Transnacional.
Las autoridades estadounidenses recordaron que la acusación presentada contra el uruguayo constituye una imputación formal, por lo que el acusado se presume inocente hasta que un tribunal determine su culpabilidad.