El exministro Eduardo del Castillo fue retenido esta misma madrugada cuando se aprestaba a subir a un avión de itinerario internacional en el aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz. Las autoridades lo interceptaron tras un prolongado proceso.
Del Castillo junto con varios de sus familiares había tomado un vuelo regular entre La Paz y Santa Cruz, desde donde estaba prevista una conexión hacia Chile, según supo EL DEBER. En Viru Viru esa conexión se demoró al menos tres horas.
El exministro ya había pasado el control migratorio y estaba al interior del autobús transfer junto al resto de los pasajeros del vuelo. Del Castillo se aferró a la niña que llevaba en brazos para evitar el procedimiento, según relataron testigos se trataría de su hija.
La nave partió, finalmente, dejando en tierra a la exautoridad. Ante esta situación, EL DEBER constató la llegada de varios uniformados de las unidades especiales de la Policía como la FELCN y la FELCV. También se esperaba la llegada de personal de la Defensoría de la Niñez.
Político y activista
El exministro lideró el gabinete político del expresidente Luis Arce, detenido en el penal de San Pedro por cargos de corrupción que se investigan. En el caso de Del Castillo, la orden de aprehensión también está vinculado a irregularidades cometidas durante el ejercicio del cargo.
Abogado y militante del Movimiento Al Socialismo (MAS), su proyección pública se construyó principalmente desde el ejercicio del poder antes que desde la competencia electoral o la construcción de cuadros políticos. Fue parte del colectivo Columna Sur.
Aunque antes —durante el gobierno de Evo Morales— fue secretario de la Presidencia del Senado, Del Castillo alcanzó su mayor visibilidad como ministro de Gobierno, durante la presidencia de Luis Arce Catacora (2020–2025), un cargo estratégico que concentró el control político de la Policía, la seguridad interna y la lucha contra el narcotráfico.
Desde allí se consolidó como vocero duro del Ejecutivo, con presencia constante en conferencias de prensa y un discurso confrontacional en coyunturas de alta tensión.
Fue protagonista de procesos judiciales de alto impacto político, entre ellos los casos contra Jeanine Áñez y el gobernador cruceño Luis Fernando Camacho. Dirigió ambos operativos de captura desde el Ministerio de Gobierno.
Para sectores críticos, su figura simbolizó la judicialización de la política; para el MAS de Arce Catacora representó firmeza estatal y lealtad al relato del partido tras la crisis de 2019. Esa polarización marcó su imagen pública.
En 2025 buscó trasladar esa notoriedad al terreno electoral. Sin embargo, su candidatura quedó lejos de las principales fuerzas en pugna y cerró las elecciones generales del 17 de agosto de 2025 con apenas el 3,17 % de los votos.
La derrota electoral marcó un quiebre en su trayectoria: de figura central del Ejecutivo pasó a un escenario de repliegue político, obligado a redefinir su lugar dentro de un MAS casi sin cuadros de militantes que se muestren activos.