El vicepresidente de Bolivia, Edman Lara, dejó Monterrey y retornó al país, por lo que no estará presente en el partido de este martes 31 de marzo frente a Irak, correspondiente a la final del repechaje rumbo a la Copa del Mundo.
Lara había arribado a la ciudad mexicana en un vuelo chárter de la Federación Boliviana de Fútbol, en el marco del apoyo institucional a la selección nacional. Sin embargo, su presencia no pasó desapercibida y terminó envuelta en la polémica.
El vicepresidente ya había manifestado su respaldo a ‘La Verde’ en anteriores ocasiones. Esta vez, viajó hasta Monterrey junto a su esposa, la diputada Diana Romero, para alentar al equipo boliviano, que se impuso con dos goles ante Surinam.
¿Qué pasó en Monterrey?
Durante su estadía en Monterrey, la autoridad estuvo en el ojo de la tormenta por distintos episodios que generaron críticas entre los aficionados y en redes sociales, desviando la atención del objetivo deportivo de la Verde.
El primer incidente se registró un día antes del partido frente a Surinam, cuando fue captado en el estadio BBVA consumiendo bebidas alcohólicas, situación que generó cuestionamientos por parte de hinchas y opinión pública.
Ese mismo día, en contacto con EL DEBER, Lara aseguró que, en caso de que Bolivia logre la clasificación a la Copa del Mundo, regalaría un pasaje y una entrada a un niño boliviano para acompañar a la selección en la cita mundialista.
Ya durante el compromiso ante Surinam, el vicepresidente también protagonizó momentos incómodos. No ocupó un lugar en el palco oficial y siguió el encuentro desde las gradas, junto a su familia, rodeado de hinchas.
En ese contexto, varios aficionados de la Selección Boliviana lo increparon con cánticos e insultos durante el desarrollo del partido, reflejando el malestar generado por su comportamiento previo.
Tras el triunfo de 'La Verde', los reclamos continuaron a la salida del estadio, donde nuevamente fue increpado por hinchas. Según fuentes confiables, Lara emprendió retorno al país el domingo cerca de las 13:00, poniendo fin a una visita marcada por la controversia.