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Edmand Lara: “La corrupción es un cáncer y mi prioridad es extirparla de Bolivia”

Domingo, 16 de noviembre de 2025 a las 04:00
Lara estuvo en el plató de EL DEBER donde habló de sus prioridades | Ricardo Montero

Habló por primera vez con el grupo EL DEBER. Reveló quién lo empujó a usar las redes sociales para hacerse escuchar y denunciar los casos de corrupción en la Policía. Seguirá comunicándose a través de esa vía.

El nuevo vicepresidente de Bolivia, Edmand Lara, asegura que su gestión tendrá un eje central: combatir de frente la corrupción, a la que califica como “el cáncer que destruyó al país”. En una entrevista con EL DEBER, destaca la necesidad de reformar la justicia y la Policía, fortalecer la seguridad jurídica y escuchar a productores y empresarios. Defiende su estilo directo y el uso de redes sociales como herramienta de transparencia. Pide unidad nacional —“ponerse la camiseta rojo, amarillo y verde”— y afirma que Bolivia “saldrá adelante si todos remamos hacia el mismo lado”.

Vicepresidente, acaba de asumir el cargo. ¿Cómo vive este momento en lo personal y en lo político?
Lo vivo con una enorme responsabilidad. Agradezco a Dios, a mi familia y al pueblo boliviano por la confianza depositada. Este no es un cargo que se asuma de manera ligera; la gente está esperanzada en que resolvamos la crisis económica, que rompamos con el sistema corrupto que ha dañado tanto a Bolivia y que restauró prácticas que afectaron no solo a la economía, sino también al tejido familiar. Los bolivianos quieren justicia, seguridad jurídica, oportunidades para jóvenes y productores, una Policía que proteja y no que extorsione, un Estado que acompañe y no que persiga. Esa expectativa es la que me mueve cada día. 
¿Qué representa para usted llegar a la Vicepresidencia en este contexto?
Representa un mandato moral. La gente quiere una lucha frontal contra la corrupción, quiere transparencia real, no discursos. Yo rompí con los moldes tradicionales porque esa forma antigua de hacer política cerraba puertas y escondía información. Algunos dicen que convertí la Vicepresidencia en un “reality show”, pero en realidad estoy transparentando lo que siempre fue opaco. La población tiene derecho a saber qué se decide, cómo se decide y quién lo decide. Por eso ganamos, porque la gente votó por una política diferente y por una forma directa de hablar. 
Usted denunció corrupción policial aun sabiendo el costo personal. ¿Qué lo llevó a hacerlo?
Entré a la Policía con la convicción de servir y proteger a la población. Pero al llegar encontré una institución corroída: policías correctos eran castigados; quienes se atrevían a actuar bien terminaban perseguidos. Vi extorsiones diarias, abusos, ciudadanos humildes perdiendo lo poco que tenían. Y no pude callar. Me dolía ver cómo la ley, que debía protegerlos, se volvía una herramienta para saquearlos. Elegí mis valores por encima del miedo. 


¿Qué le dejó esa experiencia?
La certeza de que el bien siempre encuentra camino. Que cuando uno actúa con honestidad, la vida y Dios te sostienen, aunque haya oscuridad alrededor.
Se lo percibe directo, frontal. ¿De dónde nace esa forma de comunicar?
Nace de una convicción sincera: decir la verdad, aunque incomode. Hablo como habla la gente común, sin maquillaje ni adornos. Así le hablo a un empresario, a un policía, a una maestra, a un minero o a un vendedor ambulante. No es agresividad, es autenticidad. Esa es mi esencia y pido que se respete. Tengo un profundo espíritu de servicio y jamás actúo con mala intención. Quiero lo mejor para Bolivia. 
¿Cómo se describe? 
Soy un boliviano más. Crecí con necesidades, viví pobreza, trabajé para salir adelante. Aprendí que nada es imposible cuando uno actúa con fe, disciplina y humildad. Y entendí algo fundamental: la familia es el pilar de todo. Nadie puede servir a la patria si su familia no es su fortaleza. Mis hijos y mi esposa son mi motor. Mis padres, que ya no están, siguen siendo mi guía espiritual. Ese es mi sostén emocional para enfrentar cualquier desafío.
¿Usted prioriza las redes sociales para comunicarse. ¿Por qué no usar más los medios tradicionales?
Porque las redes ofrecen algo que la población valora hoy: contacto directo. Sin intermediarios. Yo respeto profundamente la prensa, pero las redes permiten hablar sin cortes, sin edición, mirar a la gente a los ojos a través de una pantalla, escucharlos en tiempo real y, sobre todo, permitirles participar. Esa interacción honesta nos permitió construir un movimiento político distinto y ganar. 
¿Quién le sugirió abrir sus primeras cuentas?
Fue el concejal Federico Morón. Cuando yo estaba perseguido, me dijo: “abrí TikTok, hablale al país”. No sabía cómo hacerlo; transpiraba grabando, repetía videos una y otra vez. Pero aprendí. Con el tiempo, esa herramienta se convirtió en un puente con millones de bolivianos. 

Edmand Lara sonríe al momento de comentar varios aspectos relacionados con su vida. | Ricardo Montero

¿Seguirá comunicándose, así como vicepresidente?
Sí, por supuesto. Aunque algunos me llaman “tiktoker”, yo sé que la gente siente esa cercanía. Leo comentarios, recibo críticas, acepto sugerencias. Muchas ideas que me escriben terminan convertidas en acciones de gobierno. La participación ciudadana es esencial: un país no se transforma desde un escritorio, se transforma escuchando. 
¿Qué mensaje les da a quienes lo siguen diariamente?
Que mantengan la fe, que sigan aportando, que sigan comunicándose. Los respeto profundamente. Mucha gente me ha defendido de ataques injustos y eso lo valoro. Son parte de este proceso. 
¿Cómo ve a esa comunidad digital que lo respalda?
Como personas comprometidas. Muchos administran cuentas con mi foto o mis discursos; algunas tienen cientos de miles de seguidores. No los conozco personalmente, pero el trabajo que hacen por convicción y cariño al país es admirable. Me gustaría algún día reunirlos.
Hablemos de su gestión. ¿Cuál es su principal prioridad?
Acabar con la corrupción. Sin eso, todo esfuerzo económico se evapora. ¿De qué sirve hablar de crecimiento si hay fiscales que extorsionan, policías que roban, funcionarios que desvían medicamentos en hospitales, operadores judiciales que venden sentencias? La crisis económica es reversible, pero la corrupción es un cáncer. Y mientras siga viva, ningún plan económico funcionará. Como dice Bukele: “La plata alcanza cuando no se la roba”.
¿Por dónde comenzarán las reformas en justicia y Policía?
Por la verdad, aunque duela. Ambas instituciones están infestadas de corrupción. Donde pones el dedo, salta la pus. No basta tener leyes; lo que falta es que se cumplan. Necesitamos autoridades honestas que respeten la ley y dejen de usar el poder para enriquecerse a costa de la desgracia de otros. Si no limpiamos estas instituciones, Bolivia no avanzará.
¿Qué significa para Usted servir a Bolivia?
Es el honor más grande de mi vida. Es vocación, entrega, sacrificio. Cuando el país te entrega su confianza, no puedes fallar.
¿Qué une y qué divide a los bolivianos?
Nos une el amor a Bolivia, el deseo de progreso, la esperanza de un futuro mejor para nuestros hijos. Nos divide el resentimiento. Tenemos que superar etiquetas: cambas, collas, chapacos, chaqueños; todos somos bolivianos. Esa comprensión es la base del país que queremos construir.

El vicepresidente del Estado durante la entrevista con el grupo EL DEBER. |Ricardo Montero

¿Debemos “ponernos la camiseta”?
Sí: la roja, amarilla y verde. La que representa a todos.
¿Cuál es su posición sobre las llamadas leyes incendiarias?
Son normas benevolentes con la ilegalidad que han permitido avasallamientos, incendios, destrucción de la biodiversidad. Debemos endurecer sanciones y proteger nuestros bosques. Bolivia puede ser el pulmón del mundo y aprovechar recursos de bonos de carbono para beneficio de comunidades: salud, caminos, agua, empleo, educación. Pero eso solo es posible respetando la Madre Tierra.
¿Cuál es su visión de medio ambiente y economía verde?
Bolivia posee un privilegio: aire más limpio que muchos países. Debemos protegerlo apostando por energías renovables, reduciendo la contaminación y promoviendo un modelo económico sostenible, que no destruya ríos ni bosques ni fauna. La riqueza de un país no solo se mide en dinero, sino en su capacidad de preservar vida.
¿Qué significa para Usted Santa Cruz?
Santa Cruz es oportunidad. Aquí encontré a mi familia, a mis hijos. Es una tierra que recibe, que no discrimina, que trabaja y emprende. Santa Cruz es ese amigo que te levanta cuando caes y te dice que todo es posible. Así la siento.
¿Cuál es su compromiso con Santa Cruz y su empresariado?
Apoyar, escuchar y dar certeza. El productor es fundamental: sin él no hay alimento ni industria. El empresario arriesga, invierte y genera empleo. Mi compromiso es proteger su propiedad privada, garantizar seguridad jurídica, promover ventajas tributarias y quitar obstáculos. El Estado no debe ser un muro, debe ser un puente.
¿Qué mensaje deja al boliviano de a pie que tiene tanta esperanza en este nuevo ciclo?
Que dejemos de lamentarnos y nos pongamos la camiseta. Bolivia va a salir adelante, pero entre todos. Es tiempo de esperanza y transformación. Crean en Dios, crean en ustedes. Vamos a lograr lo que muchos creían imposible. Estoy convencido: vamos a salir adelante.

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