En su último mensaje como vicepresidente del Estado, David Choquehuanca afirmó este viernes que se cierra “un ciclo que quedará grabado en la memoria de la democracia boliviana”.
Aseguró que jamás declinó en su compromiso de trabajo por el pueblo y por la construcción permanente del Estado Plurinacional, cuya “institucionalidad fue atendida y resguardada por los bolivianos sin ningún intervencionismo de afuera”.
Señaló que en este proceso se aprendió que “el tejido social no se transforma con el sabotaje y el boicot”, por lo que instó a los bolivianos a no destruirse entre ellos.
Pero “el populismo conservador pretende aprovecharse del tiempo de cambio que grita renovación. Pronto se sabrá si es una maniobra política o es un programa de gobierno para mejorar la vida de los bolivianos”, agregó.
Además, dijo que el pueblo sabe que quienes han sometido a las grandes mayorías, le ha enseñado cómo liberarse.
"El pueblo sabe que, quienes se han escondido detrás del engaño, han revelado al pueblo el rostro de la verdad”, continuó.
Este sábado 8 de noviembre habrá cambio de gobierno en Bolivia, después de que el Movimiento Al Socialismo (MAS) fuera derrotado en las elecciones tras casi dos décadas en el poder. Rodrigo Paz asumirá el mando del país.
Asamblea Legislativa
Choquehuanca también fue presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional y en esa condición fue duramente cuestionado en una serie de ocasiones.
Señaló que, en los últimos 20 años, “en la Asamblea predominó el pensamiento con sesgo colonial, basado en confrontación, de caudillismo y de sumisión”.
“Se ha ignorado sistemáticamente el pensamiento de los pueblos originarios, que no es pensamiento de lucha entre izquierdas y derechas, sino un camino de retorno a la vida en complementariedad, armonía, consenso, equilibrio y trascender la división”, sostuvo.
Consideró que “el pensamiento con raíces propias sigue siendo discriminado y menospreciado” porque, según su versión, “las doctrinas del pensamiento occidental no toleran ni aceptan todavía la diversidad transversal”.
Indicó que en la Asamblea “el procedimiento normativo fue rebasado por la politiquería” y que “se impuso el boicot parlamentario entre los bloques de extrema izquierda y extrema derecha”.
“Los operadores políticos de los caudillos fluían pactando sobre los ríos de sangre con el único propósito de sabotear los objetivos del programa de desarrollo económico de esta gestión gubernamental. Se olvidaron del mandato del pueblo (que es) dialogar, concertar, construir una gestión articulada en coherencia con las necesidades del pueblo y el horizonte del vivir bien. (Pero) en algunos momentos, la Asamblea se ha convertido en un escenario de espectáculo y bochorno”, lamentó.
Sin embargo, consideró que el pueblo ha demostrado en las urnas su gran dolor y enojo, por lo que, en su criterio, “no es tiempo de triunfalismos, es tiempo de interpretar con sabiduría los desafíos, es tiempo de interpretar con sabiduría la transición del populismo a la derecha”.