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Blas Valencia, calificado para libertad condicional, está a punto de salir de Palmasola

Jueves, 07 de julio de 2022 a las 01:16
Se instaló su audiencia, pero fue suspendida para notificar a las víctimas. Valencia encabezó un grupo denominado ‘Los Pokémon’ que realizó asaltos millonarios. También se lo acusa de poner una bomba en el Comando y de contar con francotiradores

Blas Valencia, el otrora poderoso coronel y conocido como un policía bonachón, pero responsable de matar a balazos a dos de sus camaradas y a un civil en atracos millonarios, ahora purga una sentencia de 30 años de cárcel sin derecho a indulto, pero fue calificado por Régimen Penitenciario para optar al derecho de libertad condicional y está a un paso de lograrlo y salir de Palmasola.

El excoronel Blas Valencia, que no solo se vio involucrado en la muerte a tiros de sus camaradas en un asalto a una empresa de traslado de dinero en La Paz en diciembre 2001, sino de hacer explotar una bomba en el Comando de la Policía de Santa Cruz, amparado en la Ley de Ejecución Penal 2298, solicitó su libertad condicional luego de que su defensa presentara documentación argumentando haber cumplido las dos terceras partes de su pena, o sea 20 años.

Hace más de un mes que decidió pedir su libertad luego de que el Consejo Penitenciario del recinto, de forma unánime de sus integrantes, lo calificó para que acceda al derecho de libertad condicional por considerar que cumplió con los requisitos de ley.

El consejo está formado por peritos en educación, por sicólogos, médicos, equipo jurídico y representantes o delegados, quienes calificaron que su comportamiento en el penal fue bueno, que se dedica a la artesanía y que tiene su documentación que le exige justificar el lugar donde vivirá y que su libertad no signifique un peligro para la sociedad.

 Notificación a las víctimas

Luego de la resolución del consejo penitenciario, Blas Valencia presentó su solicitud al Juzgado de Ejecución Penal de la jueza Alejandra López. La audiencia fue fijada de manera virtual para el martes pasado, a las 10:00.

La audiencia se instaló y el camino ya estaba allanado para la libertad, pero la Fiscalía, a través de uno de sus representantes, hizo observaciones contundentes. La Fiscalía pidió a la jueza la notificación a las víctimas de los sucesos violentos, amparada en la reciente ley de protección promulgada por el presidente Luis Arce en su lucha contra la violencia.

Por este motivo la audiencia quedó suspendida y es posible que en el transcurso de cinco días, una vez se notifique a las víctimas, se vuelva a instalar para considerar el pedido.

La posición de la Fiscalía causó malestar a la defensa de Blas Valencia por considerar que no correspondía suspender el acto.

Ya salió del PC-7

El 16 de mayo de 2003 un tribunal de La Paz lo sentenció a 30 años sin derecho a indulto, fallo que involucró a otro policías y al menos 17 personas más, pena que purgó inicialmente en Chonchocoro.

A fines de 2013, Blas Valencia es observado y sancionado en la cárcel de Chonchocoro por actos de indisciplina, por consumo de bebidas alcohólicas, además por participar en peleas y otros hechos irregulares.

Régimen Penitenciario decidió su traslado al PC- 7 de Palmasola de Santa Cruz. El PC-7, considerado el más seguro de Bolivia, fue construido el 2011 para albergar a internos considerados de extrema peligrosidad de cualquier parte del país. Sin embargo hace casi un mes que Blas Valencia fue sacado del PC-7 para ser trasladado al PC-6, afuera de régimen abierto donde purgan algunos policías y otros internos como abogados y ex funcionarios públicos.

 La caída de Blas y su banda

Registros de las investigaciones policiales establecen que la violenta historia de Blas Valencia y su banda se remonta a mediados de diciembre de 2001.

Blas Valencia, con el grado de teniente coronel, tenía a su cargo la unidad de Licencias de Tránsito, aprobaba los trámites de las llamadas “placas verdes” (provisionales).

En su puesto de trabajo pasaba desapercibido, silencioso, cumplía con las horas laborales y se retiraba. Vivía con su esposa y sus dos hijos.

Pero una vida visiblemente tranquila y sin llamar la atención dentro de las paredes policiales se contraponía en secreto con lo que le generaba más réditos: los atracos. Ya operaba con diferentes redes, tenía contactos precisos y sabía a quiénes llamar y para qué tipo de “trabajo”. Sus años en la institución verde olivo le dieron la posibilidad de conocer a grandes delincuentes nacionales y extranjeros, con quienes nunca perdió el contacto.

El año 2001 dio varios golpes en el eje central del país. Se lo identificó plenamente en robos a manos armada en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. Todos los hechos tenían algo en común: fuertes sumas de dinero. Blas no apuntaba a un simple robo, buscaba lo mejor, el botín millonario.

Fue así que contactó al entonces mayor Freddy Cáceres, en La Paz, pero que tenía grandes vínculos con el Estado Mayor de la Policía, algo que le favorecía a Valencia.

Ambos planificaron el atraco a Prosegur, pero Cáceres se encargó de blindar a la banda delictiva.

Eran las 10:30 del 14 de diciembre de 2001, una furgoneta de Prosegur descendía por la avenida Kantutani, con dos policías, el portavalores y otro empleado. Llevaban más de $us 385 mil cuando por el mismo carril de bajada una peta subía y detrás de esta otro vehículo. De este descendieron cinco atracadores, en medio de gritos dispararon y mataron a dos policías, a un civil, recogieron las bolsas del dinero y se dieron a la fuga.

Los cuerpos de las víctimas quedaron dentro y fuera del motorizado de Prosegur. La Policía llegó después del asalto armado.

Horas después del asesinato y del robo millonario, Cáceres llegó al Comando General de la Policía con un maletín con 150 mil dólares, parte del botín. El dinero fue entregado al entonces comandante Walter Osinaga, el mismo que días después se negaría varias veces a intervenir casas, entre ellas la de Valencia.

Valencia tenía contactos con francotiradores, choferes capacitados para conducir vehículos de empresas de seguridad, expertos en el manejo de armas. Por eso conformó su grupo llamado ‘Los Pokémon’. Freddy Cáceres también fue sentenciado a 22 años de cárcel y los peruanos Eladio Peña, Víctor Boggiano y Wilfredo Cama a 30 años.

La justicia boliviana registró a Blas Valencia y su banda los Pokémon como protagonistas de la historia más violenta. Valencia también fue señalado de hacer detonar una bomba en el edificio del Comando de la Policía de Santa Cruz, con el saldo de un muerto y varios heridos. En esa oportunidad el entonces comandante en Santa Cruz, coronel Rolando Frnández, expresó en un acto de aniversario a la guarnición: “No pdemos engañar a nuestros corazones, estamos dolidos”.

El 16 de mayo de 2003, ante el Tribunal en La paz, tras el fallo en su contra pidieron perdón, lloraron y se arrodillaron. Pero nada iba a hacer cambiar la sentencia ese 16 de mayo de 2003. El excoronel de la Policía Blas Valencia recibió la máxima pena sin derecho a indulto y el exmayor Freddy Cáceres fue condenado a 22 años de cárcel por el atraco a la remesa de Prosegur. Ambos uniformados eran los cabecillas de la banda conformada por peruanos y bolivianos.

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