Tras varios meses de tensión y violencia por el control del mercado de la coca, Armin Lluta renunció a la presidencia de la Asociación Departamental de Productores (Adepcoca) y de este modo, comenzó un proceso de renovación de dirigentes en los Yungas.
“Me siento orgulloso, ustedes no han marchado por mí, han marchado por esta casa. Luchen por Adepcoca, no la dejen. Adiós hermanos”, dijo el dirigente con la voz entrecortada y ante una multitudinaria asamblea que se instaló frente al edificio de su organización.
Los cocaleros se movilizaron para “recuperar” la sede de Adepcoca que había sido ocupada por Arnold Alanes, el dirigente que fue reconocido por el Gobierno, pero desconocido por varias comunidades de productores que denunciaron irregularidades en su elección.
El lunes Alanes abandonó la sede cocalera ante la llegada de miles de campesinos, mientras que la Policía se replegó tras un duro enfrentamiento que dejó 19 heridos, ocho de ellos policías y 11 miembros de los productores de coca.
“Armin Lluta no ha traicionado, no se ha vendido al Gobierno pese a que me han ofrecido muchas cosas. Me voy por la unidad, por la salud y me voy por la puerta”, afirmó Lluta ayer en un ambiente festivo y emotivo, distinto a los días de tensión precedentes.
Tras la renuncia de Lluta, se eligió un comité electoral que será dirigido por Maycol Reyes para realizar comicios en 30 días.
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