Los primeros sones de la llamada ‘fiesta grande’ de los cruceños empezarán a dejarse sentir con intensidad cada vez mayor a partir de este sábado. Será cuando en la tarde-noche se desarrolle el Corso de Carnaval 2025 en el Cambódromo, entre el cuarto y octavo anillo de circunvalación, donde se aguarda, como ya es habitual, la presencia de una enorme cantidad de público expectante. Discurrirá el espectáculo bajo el regio reinado de Ariane I y con la participación de cientos de comparsas y agrupaciones carnavaleras que integran hombres y mujeres de diferentes edades y condición social.
El Corso es nada más que el preludio de los tres días de mojazón, música y bailes improvisados en calles, plazas y avenidas de Santa Cruz de la Sierra, donde suele aflorar el espíritu alegre y festivo de los cruceños que se expande, por municipios y provincias del Departamento. Anticipadamente, en el mes de septiembre, se lleva a cabo uno de los actos preliminares del Carnaval y que adquiere relevancia singular porque se trata de la elección de la soberana de la fiesta. Su nombramiento recae en una de las siempre bellas y agraciadas flores del inagotable jardín cruceño. Luego, se organizan una vez cada fin de semana, a lo largo de un mes, las llamadas pre-carnavaleras donde los grupos aspirantes a convertirse en coronadores del año siguiente, se esmeran al máximo para sumar puntos y méritos suficientes en sus presentaciones que les permitan resultar elegidos.
En Santa Cruz, por razones que no es necesario abundar, la cultura carnavalera está bien desarrollada. Es por eso que el Carnaval es esperado con ansiedad creciente cada año, no solamente por quienes forman parte de una comparsa y que para disfrutar a pleno, juntan dinero y energías para tomar parte de la también conocida como ‘fiesta del dios Momo’. Y es que es más que significativo e importante el movimiento económico que generan las carnestolendas, en beneficio de varios sectores a los que no les fue bien en sus actividades el resto del año, tras soportar una profunda y prolongada crisis económica como la que atraviesa el país en su conjunto. Unos 20.000 empleos eventuales son los que se generan en todo el proceso que conlleva organizar y realizar la ‘fiesta grande’. El costo de una de las mejores bandas de música puede alcanzar los $us 12.000 durante todo el jolgorio, mientras que, en promedio, un carro alegórico de los más llamativos e imponentes llega a cotizarse hasta en $us 20.000. Los vestidos, tocados y otros ornamentos para las reinas de comparsas oscilan entre los $us 500 y 5.000 ocupando mano de obra experimentada de confeccionistas, diseñadores, costureras, pintores y otros.
El Carnaval cruceño es muy participativo y los juegos con agua convierten a la ciudad en un alegre campo de batalla donde compiten entre quienes mojan a más personas, aunque el incorporado uso de tintas, pinturas y otras sustancias manchosas y/o repelentes, desvirtúa en cierto modo esos juegos. Es uno de los excesos, junto al del consumo de bebidas alcohólicas, que suelen derivar en episodios de violencia con unas lamentables consecuencias, como ha ocurrido en años anteriores de celebración carnavalera empañada y de triste recuerdo.
Exhortamos, desde este espacio de opinión, a que los participantes del Carnaval 2025 que está a punto de arrancar oficialmente, lo hagan con la mejor predisposición y sana alegría para disfrutar de un buen pasar en el cálido y cordial vecindario cruceño en estos días festivos de espera apenas contenida. Hacemos nuestros los más fervientes votos para que así resulte.