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La verdadera oposición

Domingo, 22 de diciembre de 2024 a las 23:00
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Los opositores tradicionales (Mesa, Doria, Quiroga y, lamentablemente, Camacho) le faltaron el respeto al pas la semana pasada. Jugaron con la esperanza de la gente ansiosa por encontrar una alternativa a la dictadura masista de casi dos dcadas y se burlaron de ella.

La puesta en escena fue una burla por al menos dos razones. La primera fue la vergonzosa desprolijidad del anuncio. Cuando todo estaba organizado para el aco frente a las cmaras, Tuto Quiroga se adelanta y un da antes de la fecha pactada lanza su propia candidatura robndole adems la sigla a otro de los cuatro, Carlos Mesa. Este se enoja y reacciona desencajado y rodeado de toda su bancada reclamando tremenda deslealtad. Increblemente, sin embargo, y como si nada hubiera pasado, se juntan noms al da siguiente para hacer el anuncio de unidad y leen un documento, bastante timorato, y con caras de pocos amigos. La confusin entre la ciudadana y la prensa a esas alturas era enorme: aqu dicen que renunciarn a sus aspiraciones personales en aras de la unidad, pero un da antes Tuto Quiroga anunci su aspiracin personal a ser presidente, cmo entender eso? Para rematar, diez horas despus, en una entrevista televisiva, Tuto Quiroga dice que aqu no hay tales, que l tiene sigla, que va con todo y que ser candidato irreversiblemente. En qu quedan entonces los otros tres seores del anuncio? En qu queda la unidad? Una vergenza.

La segunda razn es que es un acuerdo en torno a nada. Un acuerdo poltico debe tener bases polticas (es decir, bases ideolgicas y programticas) porque de lo que se trata es de proponerle una idea de sociedad al pas. Este supuesto acuerdo no tiene nada de eso. Es un acuerdo disparatado entre polticos que no saben lo que son y solo saben lo que quieren, seguir viviendo de la poltica. Tuto Quiroga, que ahora coquetea con el liberalismo, pero al mismo tiempo admira a Motete Zamora un ex-guerrillero, hace un acuerdo con el Frente Revolucionario de Izquierda que es ahora una veleta al mejor postor, pero que en algn momento aglutin al Ejrcito de Liberacin Nacional y al Partido Comunista Marxista Leninista. Cmo se explica eso? Encuentra Ud. un mnimo de coherencia? Qu propone este acuerdo de unidad sobre la reduccin del aparato estatal? Sobre la eliminacin de las empresas pblicas? Sobre la eliminacin del subsidio a los hidrocarburos? Quiere este acuerdo volver a la Repblica? Me imagino que no, ya que, para Carlos Mesa, por ejemplo, no existe inconsistencia alguna entre el Estado Plurinacional y la Repblica as como lo lee... En fin, es un acuerdo (no-acuerdo) sin norte, sin paradigma, sin ideas. Ni siquiera es una intencin de ir a una suerte de primarias en las que se comprometan a apoyar al ms votado y bajar sus candidaturas. Nada. Nada de nada.

Cmo se le puede ganar al MAS con este tipo de acuerdos vacos? De verdad creen que la gente se comer el cuento y apoyar esta juntucha en la que queda clarsimo que ni siquiera hay confianza entre ellos? La oposicin tradicional, blandengue y timorata, ha sido siempre funcional a la dictadura y esta puesta en escena es otro esfuerzo por diluir a la oposicin verdadera, a la que entiende que no se trata solo de sacar al MAS del poder, sino que es aun ms importante desterrar al paradigma que este representa. Sin un esfuerzo radical por recuperar la democracia y la Repblica, y por salir del estatismo reduciendo el tamao del Estado y su influencia en la economa, Bolivia nunca podr salir de la crisis en la que est sumergida y sentar las bases de un futuro con desarrollo. Ese es el trabajo de la oposicin verdadera: buscar el camino para plantearle al pas un nuevo paradigma opuesto al de la dictadura del MAS y opuesto tambin al estatismo socialdemcrata de la oposicin funcional.

La verdadera oposicin debe enarbolar una revolucin liberal centrada en la reduccin del tamao del Estado y la recuperacin de la propiedad privada. Nuestra economa guarda miles de millones de dlares sumergidos en la informalidad (lo que Hernando de Soto llamaba el misterio del capital) y la informalidad no es ms que el resultado de la sobre-regulacin (controles de precios, cupos a la exportacin, etc.), los excesivos impuestos y la excesiva burocracia/tramitologa. El paradigma debe consistir, entonces, en reducir todas esas trabas de tal forma que los informales (el 85% de nuestra economa) tengan los incentivos a formalizarse y as puedan utilizar su capital y adems apalancarlo en la banca formal. Tenemos inmensos montos de capital sumergido en la industria del transporte, del comercio, del agro, del turismo, etc. Ha llegado la hora de devolverle a la gente la dignidad de ser formalmente propietaria de su esfuerzo.

Si reducimos el tamao del Estado, adems, reduciremos significativamente el gasto pblico y eso cerrar los dficits haciendo que dejemos de comernos las ya inexistentes reservas internacionales y que el Banco Central tenga que imprimir inorgnicamente causando inflacin y devaluacin. Eso implica eliminar las empresas pblicas y reducir al menos un tercio de la burocracia estatal. El ajuste ser duro, pero el costo lo pagarn mayoritariamente los polticos y no la gente de a pie. La reduccin del aparato estatal para reducir el gasto y recuperar la estabilidad macroeconmica afectar a los polticos que copaban las oficinas estatales y las empresas pblicas. La reduccin de trabas y regulaciones har adems que estos no tengan posibilidades de apretar a la ciudadana con coimas y cobros ilegales.

La gente no es tonta. La oposicin tradicional y funcional no deja los vicios de siempre y no quiere un cambio de sistema. Samuel Doria, por ejemplo, cree que ellos rescatarn BOA, cuando lo sensato sera privatizarla (si alguien la quiere) y abrir el mercado para toda empresa que quiera ofrecer el servicio. El pas merece un nuevo camino. Solo una oposicin verdadera y disruptivamente liberal puede ofrecrselo.

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