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Jesucito bajo un Estado genocida

Jueves, 26 de diciembre de 2024 a las 23:00
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Hubo cielos despejados y el fro no fue tan intenso pese al invierno en el hemisferio norte. Podra aparecer la brillante estrella de hace 2024 aos, como recrea con fantstica maestra el Observatorio Astronmico Nacional de Tarija cada 24 de diciembre. Una luz simulada para recordar que, en un pobre portal de Beln, rodeado de animalitos, naci un Niito que trajo para el mundo la posibilidad de la felicidad y de la redencin, del sufrimiento que se supera con la esperanza.

Un recin nacido que quiso desde el primer momento rodearse de todas las etnias, de todas las religiones, de todos los saberes. Por ello, despus de las primeras visitas de los pastorcitos guiados por el ngel Gabriel (el alado celestial en las creencias de diferentes regiones), llegaron los Tres Magos de Oriente.

Dicen que se llamaban Melchor, Gaspar y Baltazar, que vestan con turbantes coloridos y con tnicas hasta los pies. Trajeron para el recin nacido el oro de la realeza, la mirra de la tierra, el incienso que sube a las alturas. No eran jerarcas del templo, ni fariseos, ni sacerdotes. Eran magos sabios de las lejanas. No necesitaron pasaportes, ni salvoconductos ni permisos para llegar hasta el divino pesebre de paja del recin nacido al que sus padres llamaron Jess, Emanuel.

Los Reyes Magos salvaron al pequeo de la ira del poderoso Herodes. Regresaron a sus aljibes de dtiles, frutales y marfiles por otro camino. No le avisaron que El Salvador, el futuro Cristo, haba abierto los ojos en Cisjordania, Palestina, hijo de Mara y de Jos. De Mara y de Isabel se dice que eran esenias, esa misteriosa y poderosa forma de vivir la fe, igual que Juan el Bautista. De Jos, que era de la casa del rey David, el ms amante de su dinasta, el que alababa a Dios en los salmos poticos.

En contraste, este 2024, Beln est sitiado por las tropas del Estado de Israel, como sucede desde hace aos. La pequea ciudad palestina est rodeada por muros administrados por las tropas de los nuevos centuriones. Difcilmente Mara y Jos hubiesen encontrado una posada, un hospital, una escuela, una carpa, un establo seguro para librarse de los cotidianos bombardeos.

Ninguno de los Reyes Magos podra ingresar sin pasar por sucesivos controles de los militares judos; los revisaran desnudos, les quitaran sus alforjas con mirra, botaran el incienso, se apropiaran del oro. Seguramente podran aumentar los ms 45 mil rabes acribillados en los ltimo doce meses; cada 12 minutos muere asesinado un palestino.

Ni siquiera el Nio Manuelito estara a salvo. Al contrario, ya no es un solo Herodes el que manda ensartar en las lanzas a los infantes menores de dos aos; es un sistema sofisticado de militares, mercenarios, fanticos judos ortodoxos. Han demostrado que su objetivo principal es exterminar a un pueblo. Matan a nios y a sus madres.

Hace pocos das, uno de los pases ms catlicos del mundo, Irlanda, a travs de sus diferentes rganos de poder, anunci su adhesin a la demanda de Sudfrica -una de las naciones que ms padeci el racismo y el apartheid- contra Israel ante el mximo tribunal mundial de justicia. No son los nicos que califican de genocidio las acciones israelitas contra Gaza, Cisjordania y los campos de refugiados palestinos.

Ninguno de esos estados puede ser acusado de antisemita como quiere siempre mostrar la elite de Israel para disimular sus atrocidades.

Tambin en este mes, la organizacin internacional que lucha por la defensa de los Derechos Humanos en cualquier parte del mundo, Amnista Internacional, present un informe con decenas de datos y evidencias del genocidio de Israel contra la poblacin de Gaza. Con sede en Londres, AI es una entidad que no puede ser acusada de estar a favor del terrorismo o de la violencia.

Por su parte, otra entidad humanitaria, tambin de origen britnico, Oxfam ha denunciado al mundo que los controles judos impiden el ingreso de agua potable, material sanitario y comida, aunque ya tenan los permisos tramitados con mucha dificultad.

En esta vspera navidea, el Papa Francisco -que fue durante todo el ao muy silencioso frente a las masacres y la hambruna- ha calificado de crueldad a los bombardeos israeles contra nios y escuelas de Gaza. Qu crueldad! repiti en su breve discurso dominical, a pesar de las protestas de Tel Aviv.

En estas ltimas horas, mientras escribo, han muerto siete nios de una misma familia. Siete nios Jess, Mara y Jos.

Las demandas por el cese al fuego, las denuncias de los periodistas internacionales (que han perdido ms colegas que en cualquiera de las guerras ms largas de estas centurias), los urgentes pedidos de lderes mundiales, los documentales con los terribles detalles de lo que viven los gazaties no conmueven a Benjamn Netanyahu.

 Hace muchos aos le una semi autobiografa de un judo polaco/estadounidense Jerzy Kosinsky (1933-1991), El Pjaro pintado. El autor narra las experiencias de un nio judo, (que muchos lo confunden como gitano) al que sus padres intentaron salvar envindolo al campo durante la Segunda Guerra Mundial. Es un nio de seis aos, al que se le ha despojado de todo futuro. Conocer la ilimitada maldad del ser humano, las mayores degradaciones sexuales, las locuras individuales y colectivas, las complicidades. Aunque el libro fue durante aos prohibido, gan muchos premios. Exiliado, Kosinsky padeci durante toda su vida la (previsible) depresin que lo llev al suicidio.

Ninguna visita a campos de concentracin, exposiciones, historias, biografas, me ha impresionado tanto.

Durante estos meses, he visto en vivo similares historias de familias destrozadas, de cuerpos mutilados, de humillaciones sin nombre. Setenta aos despus del horror nacista (y estalinista),  ahora las vctimas de ayer son los perpetradores.

Paradojas. Este ao se festejaron los dos siglos de la Novena Sinfona de Ludwig van Beethoven. En todo el mundo hubo el esfuerzo de combinar msicos y cantantes de todas las etnias y religiones para rememorar el abrazo fraterno donde los hombres sern hermanos. En Chile, el presidente Gabriel Boric acaba de asistir a un concierto en el simblico Estadio Nacional con un pblico de 35 mil personas. En Alemania sonaron los acordes perfectos. En la Fundacin Machicado de La Paz es parte del programa navideo.

La realidad es distinta en el cotidiano noticiero.

El Nio Jess no tendr cunita. Yace bajo una mortaja blanca en la larga fila de cadveres.

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