El arduo, sistemático y denodado trabajo diario sin pausa; la fortaleza de la fe sujeta a todos los avatares posibles durante cinco siglos, con miembros excepcionales en la difícil labor del estudio y la meditación; el cultivo depurado de la inteligencia, la solidaridad con el prójimo y la aproximación constante a los pueblos, conllevan constitucionalmente a erigir una institución jesuítica respetada y confiable, cuyos antecedentes se tornan no inmaculados, por la acción de algunos miembros dominados por la neurosis sexual.
En el decurso de la existencia del mundo, no hay ninguna institución de fe,militar o policial, educativa, de gobierno o privada, que pueda afirmarla inexistencia, entre sus miembros, de algunos varios que deleznaron los principios constitutivos de la institución, la lealtad y las obligaciones dela influencia espiritualy el temor reverencial del cargo que, precisamente,los atrajeron para pertenecer o postular a la institución.
El afrontar conflictos en una institución no significa neurosis, en unau otra época, los deseos, intereses, conviccionescolisionan con de los que nos rodean; asílos conflictos interioresson partes que integran la vida.
Los actos de un animal están determinadospor el instinto, como ser su apareamiento, defensa de la cría, búsqueda de alimentos ante el peligro, y estánmás o menos prescriptos. En contraste,la prerrogativay la cargade los seres humanos es su capacidad de elegir y de asumir decisiones.
Para no caer en el abismode la neurosisde los pedófilos y agresores sexuales, deberíamos saber responder a estas condiciones cuádruples: ¿Queremos realmente ser sacerdotes, abogados, médicos o buenos ciudadanos, o soloconsideramos dichas profesiones y status comoprovechosas y respetables? ¿Deseamosrealmente que nuestros hijossean felicesy los hijos de los otros, o solo hablamos de labios para afuera? ¿Estamos realmente tristes por la muerte de un padre o una madre, o simulamostristeza? ¿Aceptamos las consecuencias de nuestras decisiones?
El tomar una decisión, como la de abrazar el sacerdocio, otra profesióno la condición de ciudadano, presupone la voluntady capacidad de asumir la responsabilidadimplícita; hay un riesgo de equivocarse, empero, se impone la prevalencia de aceptarlas consecuencias sin culpar por ello a los demás, volcandofrustraciones no superadas en seres inocentes.
Cuando no se es equilibrado con el instinto y los cuestionamientos interiores, surge la neurosis como conflicto básico y, en los agresores sexuales radica entre los instintos, con su ciegoapetito de satisfacción y el medioque coaccionaque es la familia y la sociedad, convirtiéndose en el superegocomo lo afirmaba Freud. También el argumentodeque la oposición entrelas tendencias egocéntricas primitivas (infancia) y la conciencia es lafuente básicade los conflictos, no explica las divisiones existentes en el interior del neurótico sexual y decanta inexorablemente en un fin desastroso que arruinala vida de la persona y de las personas inocentescon las que se relacionatomando ventaja de su jerarquía.
La institución jesuitaes irreprochableen sus nobles objetivos de solidaridad, transmisión de la educación y aprehensión de la sabiduría para acercarse a Dios durante cinco siglos, no obstante estos principios elevados, como toda institución, sea cual fuere su esencia o quididad, es vulnerable a miembros sin fe, ingresados solo para obtener seguridad de supervivencia, sin firmes convicciones menos una monolítica e indestructible moral; por ello no se debe estigmatizar la institución.