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Inédita segunda vuelta

Domingo, 31 de agosto de 2025 a las 00:00

Por Redacción

Rolando Tellería A.


Como consecuencia de los resultados del 17 de agosto, Bolivia ingresa en un escenario político-electoral inédito. Por primera vez, después de cinco elecciones, el poder no se define en primera vuelta. El resultado obliga a un histórico balotaje, que enfrentará a Rodrigo Paz y Tuto Quiroga en duelo directo.


Si bien la segunda vuelta ya estaba prevista en todas las encuestas, nunca, sin embargo, entre estos dos candidatos. La sorpresa la dio ese electorado indígena-popular que, en esta ocasión, no apoyó a ningún candidato de la vertiente masista, poniendo fin a veinte años de hegemonía.


Si en la segunda vuelta, el voto indígena-popular se replica en favor del binomio Paz-Lara, ya se puede adelantar una victoria.  Más adelante, volveremos a esto.


En este escenario, la disputa electoral directa entre dos candidatos obliga a cambiar radicalmente las estrategias, donde las alianzas juegan un papel central. El candidato que sume más alianzas, -cuantitativas y cualitativas-, ciertamente, acumulará más fuerza y posibilidades. Las alianzas con los candidatos eliminados, que se traducen en apoyos explícitos e implícitos, son de fundamental importancia para alcanzar el 50% más uno. Tuto Quiroga y Rodrigo Paz, en ese sentido, están intentando consolidar la mayor cantidad de alianzas.


Tuto Quiroga, al no tener posibilidades de establecer una alianza directa, más por razones personales que ideológicas, con Samuel Doria Medina, pretende indirectamente “aliarse” con el electorado de Samuel, con quienes comparte coincidencias ideológicas. Sin embargo, esos votos no le alcanzan. Ni siquiera con los votos del resto de los candidatos de oposición. Si quiere ganar debe penetrar al voto popular. Ahí esta la madre de las batallas.


A su vez, Rodrigo Paz, estaría detrás del “voto nulo” de Evo Morales, cantidad suficiente para garantizar su victoria. Es más, por algunas declaraciones de Morales, en sentido de que algunos de sus electores (12%) habrían apoyado en la última elección al Cap. Lara y las tibias declaraciones de Rodrigo en torno a qué haría con Morales en caso de ser presidente; dan lugar a interpretar un acuerdo subrepticio.  


Sin embargo, el apoyo de Morales al binomio Paz-Lara, podría ser más bien negativo. Como el apoyo de Marcelo Claure a Doria Medina, que al final lo perjudicó notablemente. Samuel, de primero en las encuestas, después del apoyo de Claure, ni siquiera llega a la final.


Ahora, por el porcentaje alto de negativo que tiene, el “beso” de Morales a Rodrigo Paz, puede perjudicar tanto, como el “beso” de Marcelo Claure a Doria Medina. Cerca del 70% del electorado, no quiere a Morales.


Al margen de ese afán por las alianzas en las segundas vueltas, porque el elector solo tiene dos opciones, la polarización es inevitable; va más allá, incluso, de lo ideológico.


Los debates, ataques, contraataques y respuestas de ambas partes, lo reconfirman. Todo esto está presente no solo en los sets de televisión, sino en las pantallas de 15 millones de dispositivos móviles en Bolivia (dato del último Censo), donde el TikTok y el WhatsApp, juegan un papel de primer orden. El ejemplo de esto es, precisamente, el Cap. Lara.


Habría que indagar, sin embargo, si esta polarización tiene los matices y características de las “dos Bolivias”, ese clivaje étnico-regional, siempre presente. Ojo, el mapa electoral nos muestra, otra vez, esa división entre occidente y la media luna. 


Un rasgo decisivo de los balotajes, también, luego de las alianzas y la polarización, es el “voto en contra”. Se vota más en contra del adversario que a favor. Esto, inevitablemente, desata una guerra sucia de alta intensidad, para lograr ese “voto en contra”.


Vean, en esa línea, las acusaciones y la estrategia común. Ambos se acusan de ser aliados de Evo Morales. Tuto Quiroga pretende posesionar la idea de que Morales está detrás del binomio Paz-Lara y que, de hecho, ya habría una alianza. Manejan incluso el eslogan de que “votar Rodrigo es votar por Evo”. Rodrigo Paz, por su parte, también intenta posicionar en el imaginario, que Tuto es aliado de Evo.  Ambos pretenden ese “voto en contra”, con la figura de Morales.


Observen como cambia, en la segunda vuelta, la naturaleza de las campañas. No está presente, como todos esperan, esa campaña centrada en propuestas.


Pues bien, independientemente de las alianzas, de la polarización y el “voto en contra”, el electorado indígena-popular otra vez definirá la contienda. El 17 de agosto, ese voto reflejó una significativa reconfiguración. Como siempre, fue un voto en contra de los candidatos tradicionales de derecha, pero, también, en contra del MAS. Hábilmente, eso aprovechó Rodrigo Paz, cambiando radicalmente el escenario.


Sin embargo, ese voto popular, ya no estará tan oculto en este nuevo escenario del balotaje, pues los indecisos, nulos y blancos tienden a reducirse drásticamente.


Seguramente ahora, sin el misterio del voto oculto, las encuestadoras serán más precisas. Ojalá nos permitan conocer previamente la tendencia del voto popular.

 

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