Hoy mi hijo cayó enfermo, con fiebre cercana a los cuarenta grados. La doctora que nos atendió nos informó que muchas personas están presentando síntomas similares: fiebre, dolor de garganta, secreciones nasales y malestar general. Lo complicado es determinar el cuadro clínico sin exámenes previos, ya que puede tratarse de dengue, chikungunya, influenza o una gripe común.
En más de una ocasión he discutido con amigos y colegas sobre la eficacia de las campañas publicitarias, al punto que algunos sostienen que no tienen relevancia. Sin embargo, frente a las enfermedades que nos están afectando actualmente, resulta evidente que ha faltado una adecuada publicidad preventiva.
La publicidad preventiva es una herramienta de comunicación estratégica cuya finalidad es generar conciencia, recordación y cambios de conducta en la población. Su esencia radica en anticiparse al problema, promoviendo mensajes relevantes que impacten y orienten a la ciudadanía hacia prácticas responsables de cuidado y prevención.
En otras épocas, las campañas para eliminar criaderos de mosquitos fueron cruciales para reducir enfermedades transmitidas por vectores. Del mismo modo, las campañas de lavado de manos ayudaron a prevenir contagios de enfermedades virales y fortalecieron la educación sanitaria en la población. La experiencia del COVID dejó importantes enseñanzas comunicacionales que, lamentablemente, han quedado opacadas por la sobreexposición de contenidos políticos y escándalos viralizados en redes sociales.
Actualmente, en un contexto donde las estrategias comunicacionales giran en torno a la propaganda electoral, se percibe una ausencia de campañas preventivas, educación ciudadana, mingas comunitarias, afiches educativos y contenidos digitales orientados a la prevención de enfermedades virales y transmitidas por mosquitos. Esta falta de comunicación preventiva contribuye a la saturación del sistema de salud, incluso antes del periodo invernal, cuando los problemas de salud suelen intensificarse.
Asimismo, diversas empresas que promueven el cuidado del medio ambiente han demostrado que la comunicación preventiva también puede generar hábitos positivos, como el ahorro de energía, el uso responsable del agua potable.
Estamos próximos a un nuevo cambio de autoridades departamentales y municipales. Ojalá reaccionen a tiempo, antes de que el invierno de 2026 nos pase una factura sanitaria difícil de digerir.