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El Juego del Topo y la inflación en Bolivia

Domingo, 15 de diciembre de 2024 a las 00:00

Imagnese en una feria navidea, rodeado de luces parpadeantes y nios corriendo con algodones de azcar en la mano. Entre los juegos de destreza, destaca uno particularmente frentico: el famoso Juego del Topo. El objetivo es simple, pero agotador. Tienes un mazo de goma y tu misin es golpear las cabezas de los topos que emergen al azar de distintos agujeros. No importa cun rpido seas, siempre hay otro topo asomando la cabeza en algn lugar inesperado. Ahora bien, qu tiene que ver este juego con la inflacin y la economa? Ms de lo que parece.

En un escenario de inflacin, los precios de los bienes y servicios comienzan a comportarse exactamente como esos topos. La desestructuracin de los precios relativos implica que los precios ya no suben de forma uniforme ni predecible. De repente, un da, el precio del arroz sube de golpe. Las autoridades econmicas, alarmadas, intervienen con controles de precios, subsidios o amenazas a los productores. Bum!, golpean el topo del arroz y lo devuelven a su agujero. Pero apenas el martillo ha golpeado, otra cabeza emerge rpidamente: el precio del aceite. Vuelven a intervenir, esta vez con campaas de control en supermercados, requisando productos o imponiendo sanciones. Golpean el topo del aceite y creen haber triunfado, pero al instante el precio de la carne se dispara.

Este ciclo de golpes y emergencias es interminable. La inflacin no es un enemigo que se pueda someter con la fuerza bruta de los controles de precios, sino una fuerza difusa que se manifiesta de forma aleatoria y ubicua. Lo que las autoridades suelen olvidar es que la inflacin no es solo una suma de aumentos de precios individuales, sino la expresin de un desequilibrio general en la economa. Al igual que los topos, los precios no se mueven de forma aislada. Cada golpe en uno de los agujeros provoca una reaccin en otro. Esta lgica explica por qu, aunque los gobiernos fijen precios mximos para ciertos bienes (como el arroz, la gasolina o el pan), el desajuste se traslada a otros productos no controlados, como la carne, el pollo o las verduras.

El error del Gobierno: creer que puede golpear todos los topos. El gobierno, armado con su martillo de regulaciones azul, cree que con un control frreo puede vencer al juego. Pero aqu radica la trampa: la inflacin no se comporta de forma lineal ni esttica. Los precios no suben uno por uno, sino que lo hacen de forma interdependiente. Cuando se controla el precio de un producto, los costos de produccin para otros bienes relacionados se ven afectados. Si se congela el precio del trigo, el panadero enfrenta un problema, y para compensar, eleva el precio del panetn. Si se obliga al productor de aceite a vender a un precio bajo, este recorta la produccin, y la escasez resultante presiona al alza los precios de otros bienes sustitutos.

Adems, los agentes econmicos (empresarios, comerciantes y consumidores) no son pasivos. Al ver que los precios son reprimidos, los productores retienen mercadera o reducen la oferta, mientras los consumidores, temiendo la escasez, compran ms de lo necesario (acaparamiento), lo que agrava la situacin. Esta interaccin hace que los topos aparezcan con mayor frecuencia y velocidad. Las cabezas emergen ms rpido de lo que se pueden golpear.

El martillo del Gobierno se desgasta, pero los topos no se cansan. A diferencia del martillo de goma en el juego de la feria, el martillo del Gobierno no solo se desgasta, sino que tambin puede causar dao. Controlar precios con amenazas o sanciones legales tiene costos de reputacin, desalienta la inversin y ahoga la produccin. Al igual que en el juego del topo, la energa del jugador se agota antes que la del sistema. La inflacin, alimentada por dficits fiscales, emisin monetaria excesiva y falta de confianza en la moneda, no se resuelve con la represin de los precios.

El martillo del gobierno, que puede ser en forma de controles de precios, eliminacin de aranceles, subsidios o medidas punitivas, solo ataca los sntomas visibles (los topos) y no la raz del problema. La verdadera causa de la inflacin es el dficit pblico, el exceso de dinero en la economa, la prdida de confianza en la moneda y la desarticulacin de la produccin. Por ms martillazos que d, nunca podr controlar todas las cabezas al mismo tiempo, porque el juego est diseado para que el jugador siempre pierda, es decir, la gente.

No se trata de golpear, se trata de cambiar la mquina. Si el gobierno quiere salir de este crculo vicioso, debe dejar de jugar al Juego del Topo. La solucin no est en seguir golpeando cada precio que sube, sino en atacar la raz del problema. En lugar de intentar controlar los precios individualmente, debe enfocarse en controlar la causa de la inflacin: la emisin monetaria descontrolada, el dficit fiscal y la confianza en la moneda. As como un operador sensato entendera que la forma de ganar el Juego del Topo no es golpear ms rpido, sino desconectar la mquina o reducir la velocidad de aparicin de los topos, el Gobierno debe abordar la inflacin controlando las causas estructurales.

En el juego de la economa, los topos nunca dejan de emerger, y el martillo del Gobierno se vuelve ineficaz. La leccin final es clara: en lugar de desgastarse intentando golpear precios, mejor es desconectar la mquina de la inflacin. Porque en este juego, no importa cun rpido golpees, siempre habr otro topo listo para salir.

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