¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Cara a cara

Lunes, 04 de agosto de 2025 a las 02:00

Fuego que no perdona. El incendio que arrasó más de 4.000 hectáreas en la serranía de Sama, en Tarija, comenzó con una quema de ropa, según la hipótesis principal. Una chispa reavivada por el viento encendió un infierno que dejó un muerto y puso en riesgo fuentes de agua, viviendas y reservas naturales. Es la tercera gran tragedia ambiental en esa región en poco más de dos décadas. Aun así, persisten los chaqueos, las imprudencias y la falta de conciencia.

Una vez más,  la reacción inmediata de bomberos, militares y pobladores —junto al despliegue de helicópteros con Bambi Bucket— permitió contener parte del desastre. También hubo presencia estatal, con el presidente Arce sobrevolando la zona afectada y comprometiendo recursos. Sin embargo, la emergencia volvió a mostrar lo frágil del sistema de prevención, la dificultad de acceder a zonas críticas y el peligro que supone dejar estas tareas solo en manos heroicas.

El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, sostuvo que el Estado está mejor preparado que antes, pero advirtió que acciones irresponsables —como los chaqueos— siguen desencadenando tragedias. Tres hipótesis están bajo investigación: la quema de ropa, la caída de un tendido eléctrico y el chaqueo descontrolado. Cualquiera sea la causa, la enseñanza es clara: no hay preparación suficiente si no hay conciencia ciudadana ni sanciones ejemplares que frenen la impunidad frente al daño ambiental.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: