¿Y el tercero es…? En la nueva encuesta de intención de voto presentada por el Grupo EL DEBER, el 14,76 % de las personas consultadas indicó que votará en blanco. Primer apunte: los votos blancos deberían estar en el podio, en tercer lugar, y muy por encima de otras siete candidaturas formales. Mala señal para los estrategas que todavía confunden likes con militantes. Segundo apunte: los indecisos suman 5,31 %. ¿Dónde habrá quedado ese viejo refrán que dice que el poder se construye desde las bases? ¿No?
¿Cambiará, todo cambiará? Posiblemente, los votos blancos tomen algún color. Hay varias opciones: amarillo, rojo, verde, morado, azul, celeste… De hecho, los datos históricos reflejan que todo cambia: en 2014 llegaron al 2,09 %, en 2019 al 0,89 % y en 2020 al 1,43 %. Eso quiere decir que al menos un 10 % de la población tomará una decisión en las próximas semanas. Por lo tanto, todo puede pasar. Obviamente, pasa lo mismo con los indecisos, que muchas veces son decididos, pero encubiertos.
La matemática del descenso
Al final del día, solo se cuentan los votos válidos. Es decir, sin blancos, nulos ni indecisos, el ranking del descenso quedaría así: UCS 2,87 %, MAS 2,25 %, MORENA 1,33 % y ADN 0,42 %. Cuatro siglas fuera del escenario.
Aunque las papeletas ya estén en imprenta, los partidos mencionados podrían bajarse de la elección y generar un problema más. Mínimo, deberían pagar el costo de la impresión, ¿verdad?