Santa Cruz gana un escaño y empata con La Paz. El hecho, registrado en una cantidad de portales digitales, se ha consolidado como una verdad a medias. Según la racionalidad matemática, el departamento cruceño pasa de 28 a 29 diputados y Chuquisaca será el damnificado con la pérdida de un curul en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Sin embargo, el debate parlamentario tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, dejó muchas puertas abiertas sobre un Censo de Población y Vivienda que no convence.
La desconfianza por los resultados del censo es generalizada entre los asambleístas. Al menos, así lo expresaron durante el tratamiento de la ley de Escaños ya que se repitieron las solicitudes de auditoría al trabajo del INE o los lamentos por el subregistro de población en ciertas regiones del país. Tarde se acordaron de fiscalizar el proceso y cuidar, paso por paso, el registro debido de los bolivianos. ¿Cómo aprender la lección para no derramar lágrimas de cocodrilo en un nuevo debate parlamentario?
La importancia de generar un sistema de control electoral serio de cara a los comicios presidenciales debería anotarse como una necesidad impostergable para la oposición. Tan relevante como pedir el voto, es cuidarlo antes, durante y después del encuentro con las urnas. Desde el TSE ya se abrió la puerta para facilitar una auditoría al padrón electoral. El vocal Tahuichi Tahuichi hizo una invitación directa y clara a las universidades para que lo auditaran. Del mismo modo, están a tiempo de preparar y capacitar a los delegados electorales para que sepan actuar con probidad durante la jornada electoral.