¿Sabían que en la ciudad de Santa Cruz los estudiantes empiezan a trabajar, en su mayoría, cuando tienen entre 12 y 15 años? Hace unos días el Instituto Cruceño de Estadística publicó un estudio de caracterización del trabajo infantil en estudiantes de secundaria. Se encuestó a 1.455 colegiales de los distritos 1, 2 y 3, y también del Plan Tres Mil, tanto a alumnos de colegios privados, públicos y de convenio.
¿Qué datos fueron los más llamativos? Que la mayoría de los que respondió que sí trabaja (60% varones y 40% mujeres) confesó que su principal motivación es tener ingresos propios (54%) y tristemente, un 22,4% dijo que trabaja porque hay necesidades económicas en su hogar. Aquellos que trabajan lo hacen en calidad de obreros (36%) y un llamativo 8% trabaja para un familiar y sin remuneración económica. Peor aún, un 5% no recibe paga alguna porque está en calidad de aprendiz.
De los 1.455 estudiantes que participaron de la encuesta, un 15% paga sus gastos, y los peores datos son que: 46% reconoce que el trabajar afecta su desempeño en los estudios, un 33% confiesa que a veces hace su tarea y 35% reprobó de curso.
Con frecuencia decimos que la juventud es el futuro del país, pero la triste realidad es que la mayoría que empieza en el trabajo infantil no tiene edad para votar. ¿Será que los candidatos de estas elecciones subnacionales conocen la realidad de ellos? ¿Los han tomado en cuenta en sus promesas electorales?
(*) La autora es editora