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Cara a Cara

Domingo, 15 de marzo de 2026 a las 04:00

La noticia que llega desde San José de Chiquitos, cuna de la cruceñidad y referente histórico y cultural del oriente boliviano, no puede menos que provocar pena e indignación. Hace apenas unos años se inauguraba con orgullo la Biblioteca Pedro Rivero Mercado, un espacio pensado para sembrar conocimiento, despertar vocaciones y fortalecer el hábito de la lectura entre niños y jóvenes. Hoy, sin embargo, sus puertas permanecen cerradas herméticamente y son muy evidentes las señales de abandono, como si la cultura pudiera ponerse en pausa.

Resulta aún más desconcertante la explicación ofrecida por un funcionario municipal: “la gente no lee y por eso la biblioteca está cerrada”. Tal afirmación invierte la lógica más elemental. Precisamente porque se lee poco es que las bibliotecas deben abrirse, promoverse y defenderse con mayor empeño. Una biblioteca no existe solo para quienes ya tienen el hábito lector; existe, sobre todo, para formarlo.

El hecho de que se anuncie su reapertura recién después de las elecciones subnacionales del 22 de marzo deja una sensación aún más amarga. Que la cultura está supeditada al calendario político. Los libros no deberían esperar a que pasen unos comicios para volver a circular. La lectura no puede convertirse en rehén de la coyuntura electoral.

Cerrar una biblioteca es cerrar una puerta al futuro. En un municipio con tanta historia y riqueza cultural como San José de Chiquitos, lo mínimo que se espera de sus autoridades es compromiso con la educación, la memoria y el pensamiento. Porque donde hay libros abiertos, hay ciudadanos más libres; y donde las bibliotecas se abandonan, también se rezaga una parte del porvenir colectivo.

(*) El autor es presidente del Consejo Editorial

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