Llegamos extenuados a fin del ao 2024. Y tendremos que hacer muchos esfuerzos para que podamos despertar este 1 de enero optimistas y renovados para enfrentar los desafos que traer este 2025, ao del bicentenario de la fundacin de la Repblica. Esta rememoracin sera, en circunstancias normales, motivo suficiente para generar entusiastas actividades en todos los campos de la vida del pas, as como el hecho de que probablemente el 2 de enero sern posesionados los nuevos magistrados de rgano Judicial Plurinacional (OJP) y el Tribunal Constitucin Plurinacional (TCP) que abren un resquicio de esperanza en que podran haber cambios importantes en esas instancias (por ejemplo, que por lo menos sus nuevos miembros ya no se dediquen a dar golpes de Estado como lo hicieron cotidianamente sus antecesores prorrogados). Lamentablemente todo est opacado por la crisis estructural que vive el pas y la falta de referentes que nos permitan recuperar confianza en el futuro. Pero, por ms problemas que haya, no debemos desaprovechar que el cambio de ao nos convoca a renovar sueos, esperanzas, compromisos en todos los mbitos en los que transcurre nuestra vida. En este sentido hay que hacer nuestros los mensajes del papa Francisco al inaugurar el Jubileo de 2025 y abrir la Puerta Santa de San Pedro, y en Navidad cuando invita a todas las personas, a todos los pueblos y naciones a armarse de valor para cruzar la Puerta, a hacerse peregrinos de esperanza, a silenciar las armas y superar las divisiones. En esos mensajes el Papa ha denunciado los graves conflictos que hay en el planeta, entre ellos en nuestra regin pidiendo que el Nio Jess inspire a las autoridades polticas y a todas las personas de buena voluntad, con el fin de encontrar lo antes posible soluciones eficaces en la verdad y la justicia, para promover la armona social, en particular en Hait, Venezuela, Colombia y Nicaragua, y se trabaje, especialmente durante este Ao jubilar, para edificar el bien comn y redescubrir la dignidad de cada persona, superando las divisiones polticas. Subray tambin la importancia de redescubrir durante este Ao Santo el sentido de nuestra existencia y la sacralidad de cada vida y de recuperar los valores fundamentales de la familia humana. Pidi por los ms frgiles, por todos los nios y, especialmente, los que sufren por la guerra y el hambre, por los ancianos. Finalmente, el Papa ha dado un mandato: silenciar las armas y superar las divisiones; derribar todos los muros de separacin, ideolgicos y materiales; perdonar las deudas, especialmente aquellas que gravan contra los pases ms pobres y no tener miedo a dar pasos hacia la reconciliacin y la paz, incluso con nuestros enemigos y ser peregrinos de esperanza. Me parece, insisto, en que esos mensajes nos llegan como anillo al dedo. La crisis que ya est entre nosotros y se agrava da que pasa, exige salir de las trincheras y abrir espacios de dilogo para reencauzar al pas hacia el desarrollo, manteniendo y profundizando la democracia y el estado de derecho. El pedido del papa Francisco a todos los hombres y mujeres de buena voluntad es claro: trabajar para edificar el bien comn y redescubrir la dignidad de cada persona, superando las divisiones polticas.