A principios de octubre el Sedes de Santa Cruz prendió las alarmas, alertando que estaban faltando en stock los antirretrovirales para los pacientes con VIH, algo que en nuestro país se entrega de forma gratuita a los pacientes. Tengo entendido que la adquisición de estos antirretrovirales orales demanda un presupuesto anual de Bs 7 millones para proveer a unos 30 mil pacientes, cifra que puede haber variado en el último tiempo. Sin embargo, lo que no se sabía es que Bolivia está en un listado de países con alta incidencia y recursos limitados que se podría beneficiar con un antirretroviral inyectable, de altísimo costo, pero que para nuestro país podría ser más accesible, debido a un acuerdo que habría firmado la farmacéutica Gilead con Bolivia, Nicaragua, Honduras, Venezuela y República Dominicana.
Leyendo un artículo de la agencia de noticias EFE, tomé conocimiento de que se firmó este acuerdo en octubre del año pasado, para que Gilead otorgue licencia voluntaria sin regalías para que fabricantes de genéricos puedan producir el antirretroviral de nombre Lenacapavir. Así lo afirmó Jorge Saavedra, director del Instituto AHF una organización mundial sin fines de lucro dedicada a la prevención, detección y tratamiento del VIH/sida.
Realmente sería una bendición contar con este antirretroviral inyectable, que según estimaciones del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México, podría prevenir hasta 84.000 infecciones de VIH en América Latina para 2030. Nuestro país ha acumulado en los últimos 40 años poco más de 40 mil pacientes con VIH, de los cuales la mayoría está en Santa Cruz (17.524).