Desirée Muñoz Hurtado – Subgerente de Academy CAINCO
Desde Academy Cainco, he escuchado muchas veces que, al mencionar innovación, se piensa inmediatamente en tecnología o en grandes ideas disruptivas. Pero la verdad es otra. La innovación que realmente genera valor nace de algo mucho más simple y profundo: escuchar al cliente.
Con “escuchar mejor”, me refiero a comprender de verdad qué necesita, qué le duele y qué desea, más allá de lo que nosotros creemos que es importante. Como dice Tim Brown, líder del design thinking y CEO de IDEO, “no se trata de tener razón, sino de descubrir lo que el usuario realmente necesita”. Esa frase resume mi manera de abordar cada proyecto o curso: primero entiendo, luego actúo.
Esto tiene sustento. El método de design thinking, desarrollado por la Stanford d.school y popularizado por IDEO, plantea que el primer paso es la empatía: observar, escuchar y comprender antes de diseñar cualquier solución. Y créanme, funciona. No se trata solo de leer encuestas o recibir quejas, implica mirar el comportamiento real del cliente, entender por qué compra o por qué deja de hacerlo y detectar necesidades que ni siquiera se expresan con palabras.
He visto cómo ejemplos globales reflejan esto de manera contundente. Netflix entendió que a los usuarios les molestaban las multas por DVD atrasados y creó el streaming sin penalizaciones. Airbnb escuchó a los viajeros que querían “vivir como locales” y no sentirse turistas y cambió por completo la experiencia de hospedaje. En Latinoamérica, empresas como Natura rediseñaron productos al escuchar que sus clientes valoraban la sostenibilidad y el origen natural de los ingredientes. Son casos que demuestran que la innovación no surge de la idea más brillante, sino de la comprensión profunda del cliente.
En Bolivia, muchas empresas todavía ven la atención al cliente como una función solamente operativa y no como una fuente estratégica de conocimiento. En mi experiencia desde Academy Cainco, quienes logran diferenciarse son los que ponen al cliente en el centro, los que hacen preguntas, observan, prueban y ajustan. Innovar no sucede en un laboratorio, sucede en cada interacción donde decidimos aprender primero antes que vender.
En Academy Cainco, trabajamos justamente así. Capacitamos y acompañamos a equipos para que escuchen y escuchen bien, comprendan y diseñen soluciones alineadas con lo que el cliente realmente necesita. Porque la innovación no es un invento, es resolver mejor. Y para resolver mejor, hay que escuchar mejor.
Al final, cada vez que logramos que un cliente se sienta comprendido y que su experiencia mejore, vemos que la innovación ocurre de manera natural, rentable y duradera. Esa es la satisfacción que nos impulsa todos los días.