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Rusia reduce sus objetivos militares en Ucrania, a un mes de la invasión

Sabado, 26 de marzo de 2022 a las 20:00
El ejército ucraniano y civiles lograron frenar el avance de las Fuerzas Armadas rusas, que anunciaron que su nuevo objetivo es liberar el Dombás. Diez embajadores exigen en Bolivia que “se ponga fin a a guerra”

La guerra de Vladímir Putin contra Ucrania entró en su segundo mes con el anuncio de Rusia que concentrará su ofensiva en la “liberación” del este del país, tras fracasar la rápida victoria que planeaba, luego de semanas de combates y bombardeos que no consiguieron derribar al presidente Volodimir Zelenski.

Según informes, las tropas rusas se vieron obligadas a replegarse en regiones en torno a Kiev y enfrentaban una contraofensiva en Jersón (sur), la única ciudad importante que lograron tomar desde el inicio de la invasión.

Una invasión que comenzó cuando Putin puso en marcha un ataque en varios frentes que pocos habían previsto y con el que esperaba hacerse en poco tiempo con Ucrania. Su propósito, argumentó, era “la desmilitarización y la desnazificación” de ese país.

El 24 de febrero sus tropas se lanzaron desde Bielorrusia hacia la capital, Kiev, al tiempo que desde Crimea, territorio ocupado por Rusia en 2014, penetraba por el sur. La central nuclear de Chernóbil, tristemente conocida por la catástrofe de 1986, también era objeto de esta ‘operación relámpago’, describe el diario ABC de España.

A lo largo de las semanas la ofensiva se extendió por todo el territorio: desde Járkov, en el noreste y segunda ciudad del país, hasta Leópolis, prácticamente a las puertas del territorio de la OTAN. En la zona de la costa del mar Negro y el mar de Azov, Moscú se ha hecho con ciudades como Jersón y Melitopol, pero no ha conseguido doblegar la resistencia de la castigada Mariúpol y tomar la simbólica Odesa.

Sin embargo, las fuerzas ucranianas, muy inferiores a las de Moscú, han logrado frenar el avance de los atacantes con la destrucción de puentes, el uso de lanzagranadas antitanques, la eficacia de las defensas antiaéreas y la destreza de hackers que plantaron cara a los ciberataques rusos.

El fracaso en el intento de lograr una victoria inmediata ha dado paso a una cierta estabilización del conflicto y a que Rusia emplee ahora una estrategia ‘a la siria’. En esta nueva fase las fuerzas rusas, cuyos tanques se han visto frenados sobre el terreno, fían su éxito a los bombardeos y el uso de artillería pesada, con el objetivo de causar una mayor destrucción y socavar la moral de la población.





Bajas y repliegue de tropas

El Ejército ruso reconoció el viernes que 1.351 de sus soldados murieron y 3.825 resultaron heridos desde el inicio de la ofensiva y acusó a los países occidentales de cometer un “error” al entregar armas a Kiev.

Las cifras difieren sustancialmente de lo informado el miércoles por la OTAN, que estima las bajas rusas entre 7.000 y 15.000.

El jefe de la Dirección de Operaciones del Estado Mayor General ruso, Serguei Rudskoi, afirmó que las tropas ucranianas perdieron más de 14.000 efectivos desde el inicio de la ofensiva militar.

“En un mes de actividades militares, sus bajas ascienden a 30.000 personas, de ellas más de 14.000 murieron y unas 16.000 resultaron heridas”, dijo.

El 12 de marzo, el presidente ucraniano admitió que al menos 1.300 militares de su país murieron desde el inicio de la invasión.

En lo que podría ser un cambio llamativo de orientaciones, las Fuerzas Armadas rusas anunciaron que en adelante su objetivo será la “liberación” de la región del Dombás, en el este de Ucrania, de lengua mayoritariamente rusa.

Rudskoi alegó que esa orden responde a que “los principales objetivos de la primera fase de la operación fueron alcanzados” y que “la capacidad de combate de las fuerzas ucranianas fueron reducidas de manera significativa”.

La entrega a Ucrania de lanzamisiles antitanque cargados a hombro y de otros armamentos enviados por EEUU y la Unión Europea han ayudado sin duda a las fuerzas ucranianas a mantener a raya a las rusas y en algunos puntos a pasar a la contraofensiva.

Las tropas rusas trataron durante varios días de rodear Kiev, pero esos contraataques “le han permitido a Ucrania recuperar aldeas y posiciones defensivas hasta a unos 35 km” de la capital, detalló un informe del ministerio británico de Defensa.

3,5 millones de refugiados

El número total de víctimas es difícil de calcular. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos fijaba los civiles muertos en 902 y los heridos en 1.459 en lo que va de la guerra, pero también reconocía que el número real puede ser “considerablemente mayor”.

Según un último balance comunicado por Zelenski, en más de un mes, miles de ucranianos han muerto, entre esos 121 niños, y destruyeron más de 4.300 casas.

A las víctimas se añade el drama de los refugiados. Diez millones de personas huyeron de sus hogares, de las cuales más de 3,5 millones fueron al extranjero, de acuerdo con datos de la ONU. Más de dos millones han salido del país a través de Polonia, registra la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). La cifra de los que abandonaron Ucrania equivale al 8% de su población, estimada en 44 millones.

Negociaciones

Las negociaciones para poner fin a la guerra no muestran avances significativos, pero la salida dialogada no se desvanece.

Han sido varias las rondas de conversaciones entre los dos países, tanto presenciales como virtuales, y el principal punto de aproximación hasta ahora ha sido el reconocimiento público por el presidente ucraniano de que su país nunca formará parte de la OTAN, una de las principales exigencias de Moscú. Zelenski se ha mostrado dispuesto incluso a verse las caras con Putin.

Sin embargo, desde el Kremlin rechazan por ahora esa posibilidad e insisten en garantizar, con un compromiso escrito, que Ucrania jamás se integrará a la Alianza Atlántica, en que se den pasos concretos para la “desnazificación” de Ucrania; el reconocimiento de la soberanía rusa sobre la anexionada península de Crimea, y la independencia de la región ucraniana del Dombás.





Rusia asegura que no avanzan en las cuestiones principales y considera que el Gobierno de Kiev está preocupado sobre todo por “obtener garantías en materia de seguridad por parte de terceras potencias” en caso de que “no logre formar parte de la OTAN”.

El ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Dmytro Kuleba, señaló en cambio negociaciones “muy difíciles” con Rusia y dijo que su país no cederá en cuestiones esenciales, como “la integridad territorial de Ucrania”.

Los expertos no ven claro todavía cuál será el final para esta guerra que se alarga más de lo que Moscú esperaba, aunque la opción de una paz acordada con concesiones a Rusia gana fuerza. Las alternativas irían desde una extensión del conflicto más allá de Ucrania, que nadie parece desear, hasta la expulsión de Putin del poder por los propios rusos, algo que el gobierno con mano de hierro por parte de su presidente hace muy difícil.

Embajadores en Bolivia

Los embajadores y representantes extranjeros acreditados en Bolivia Stefan Duppel (Alemania), Ralph Jansen (Canadá), Javier Gassó (España), Charisse Phillips (EEUU), Helene Roos (Francia), Francesco Tafuri (Italia), Osamu Hokida (Japón), Jeff Glekin (Reino Unido), Nicolas Weeks (Suecia) y Michael Dóczy (Unión Europea) emitieron un comunicado conjunto exigiendo a Rusia que detenga la guerra y condenando “la atroz acción del presidente Putin” y su “demoledor impacto humanitario”.

Para los diplomáticos, las acciones de Putin “constituyen una violación de los principios básicos de la coexistencia humana”. Asimismo, señalan que el objetivo de su ataque no es solo Ucrania,” sino todo el orden mundial basado en normas, en el sistema de la ONU y el derecho internacional”.

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