Las investigaciones de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional apuntan que detrás de la campaña de cartas explosivas de los últimos días están “elementos aislados” prorrusos residentes en España y con una “escasísima estructura operativa”.
En dos días (miércoles y jueves) se contabilizaron seis cartas explosivas dirigidas a la embajada de Ucrania en España (la única que explotó e hirió en las manos a un funcionario), a la empresa Instalaza, a la base militar de Torrejón, al Ministerio de Defensa, al presidente del Gobierno y a la embajada de EEUU en Madrid.
En todos los casos, según los investigadores, los sobres contenían pedazos pequeños de metralla y pólvora comercial de la que se emplea en pirotecnia. Como remitente figuraban direcciones que no existen.
Inquietud mesurada
Las pesquisas de los servicios antiterroristas, según revelaron al diario Leonoticias, se centran en “grupúsculos de la esfera de la izquierda más radical y antisistema” que operan por “cuenta propia” y sin “ningún apoyo ni conexión internacional”. Los funcionarios policiales, a cargo de las investigaciones, no tienen duda de que los envíos localizados tienen el mismo origen, ya que los sellos usados son de la misma serie.
Colectivos -o quizás incluso un sola persona- “sin apenas preparación”, como probaría el hecho de que los seis artefactos localizados eran poco más que “petardos” de “carga pirotécnica” o “incendiaria”, según los expertos que intervinieron en la neutralización de la ola de artefactos de la que se ha tenido constancia en esta semana.
Por la “escasa capacidad” de los artefactos, la inquietud en el Ministerio del Interior ante esta ofensiva es mesurada. Por ello, el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez Ruiz, descartó elevar el nivel de alerta antiterrorista, que desde junio de 2015 se mantiene inalterado en “alto”. “No creo que se tenga que convocar la mesa de valoración de nivel de alerta terrorista por el momento. Los sobres son de deflagración, con una llama súbita, no de explosión”, minimizó.
No obstante, la propia Secretaría de Estado de Seguridad “ordenó a la Policía Nacional y a la Guardia Civil que extremasen las medidas de protección de las administraciones y edificios públicos, especialmente en lo referente a los controles sobre los envíos postales”.
Por el momento, las pistas más fiables provienen de la única de las seis cartas explosivas que ha sido recuperada indemne, ya que no fue hecha estallar para neutralizarla. Se trata del envío interceptado por agentes de seguridad del Centro de Satélites de la Unión Europea (SatCen), institución que tiene su sede central en la base de Torrejón de Ardoz y que facilita información estratégica a las tropas ucranianas contra Putin.
Posible vínculo con guerra
El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, advirtió a sus pares de la Unión Europea y al director ejecutivo de Europol que los sobres “podrían estar relacionados con la invasión de Ucrania por parte de Rusia”.
En un escrito al que CNN obtuvo acceso, explicó que su intención es prevenir al resto de países del bloque para que “evalúen posibles acciones a tomar en caso de que se produzcan incidentes similares en otras naciones”.
España, país miembro de la OTAN, ha enviado equipo militar para ayudar a Ucrania a hacer frente a la invasión rusa.
Paquetes ensangrentados
El viernes, la embajada ucraniana en Madrid recibió un paquete “ensangrentado”, lo que dio lugar a una evacuación inmediata. Un escuadrón de la Policía española determinó que el paquete, cuyo matasellos no era español, no contenía explosivos.
“Tenemos razones para creer que existe una campaña bien planificada de terror e intimidación contra las embajadas y consulados de Ucrania. Incapaces de detener a Ucrania en el frente diplomático, nos intentan intimidar”, declaró el ministro de Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba.
Estos intentos, sin embargo “son en vano”, afirmó el ministro, y subrayó: “continuaremos trabajando de manera efectiva por la victoria de Ucrania”.
Kuleba agregó que “tras el atentado terrorista en España”, las embajadas en Hungría, Países Bajos, Polonia, Croacia, Italia y Austria, los consulados generales en Nápoles (Italia) y Cracovia (Polonia) y el consulado de Brno (República Checa) recibieron “paquetes ensangrentados” que contenían “ojos de animales” y estaban impregnados de un líquido.