La policía de Nicaragua detuvo el martes a un ejecutivo bancario que se suma a los arrestos en los últimos días de opositores al gobierno y aspirantes a la presidencia, a cinco meses de las elecciones generales.
El presidente ejecutivo del Banco de la Producción (Banpro), Luis Rivas Anduray, fue arrestado por incitar a la injerencia extranjera, en base a una ley que el gobierno de Daniel Ortega aplica a los opositores.
Rivas, también director de operaciones del Grupo Promérica que aglutina a varias entidades financieras en el continente, se suma a otros 13 detenidos por la policía en los últimos días, entre aspirantes a la presidencia y críticos del gobierno.
De acuerdo con un comunicado de la policía, Rivas es investigado, entre otros delitos, por proponer y gestionar bloqueos económicos, comerciales y de operaciones financieras en contra del país y sus instituciones.
El Banpro Grupo Promérica afirmó en un comunicado que opera en Nicaragua con apego a las leyes vigentes.
Estamos seguros de la calidad moral del Dr. Rivas y confiamos en que se podrá esclarecer su situación, agregó.
Rivas, señalado por demandar, exaltar y aplaudir la imposición de sanciones contra el Estado de Nicaragua y sus ciudadanos, es la segunda figura del mundo empresarial en ser detenida en el país centroamericano.
El líder del gremio empresarial, José Adán Aguerri, fue detenido hace una semana bajo los mismos cargos.
El Banpro, fundado en 1991, es uno de los bancos más importantes de Nicaragua y miembro del Grupo Promérica, con subsidiarias en Centroamérica y América del Sur.
Reclamos de la OEA y EEUU
La detención de Rivas se produjo después de que el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) pidiera la inmediata liberación de los opositores detenidos y condiciones para la realización de elecciones libres y justas el 7 de noviembre.
A través de la votación de ayer, los miembros de la OEA dejaron claro que las acciones de Ortega y [su esposa la vicepresidenta Rosario] Murillo no tienen cabida en este hemisferio, dados nuestros compromisos compartidos con la democracia y los derechos humanos, apuntó el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, en un comunicado.