Los afganos y la comunidad internacional tendrán que esperar al menos hasta el sábado para conocer la composición del nuevo gobierno dirigido por los talibanes que, según prometieron, será representativo y tolerante, sobre todo en lo relativo a las mujeres.
El anuncio del gabinete se esperaba inicialmente para después de la plegaria de este viernes por la tarde, pero un portavoz talibán indicó a la AFP que este no llegaría, al menos, hasta el sábado.
El movimiento islamista radical se enfrenta al desafío de pasar de ser un grupo insurgente a administrar el poder apenas días después de la retirada definitiva de las tropas de Estados Unidos tras dos décadas de guerra. La cautela y recelo de la comunidad internacional se mezclan con muestras de interacción con los nuevos líderes. China confirmó la información de un portavoz talibán, según el cual el Ministerio de Asuntos Exteriores chino se comprometió a mantener abierta su embajada en Kabul y a mejorar sus relaciones. Esperamos que los talibanes establezcan una estructura política inclusiva y abierta, lleven a cabo una política interior y exterior moderada y estable y rompan con todos los grupos terroristas, indicó el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Wang Wenbin. Por su parte, los países de la Unión Europea (UE) decidieron coordinarse para mantener una presencia en Kabul, con el fin de facilitar las evacuaciones de quienes deseen salir del país, siempre y cuando las condiciones de seguridad lo permitan. Naciones Unidas anunció la reanudación de sus vuelos humanitarios desde Pakistán hacia las ciudades de Mazar-i-Sharif (norte) y Kandahar (sur). Catar reconoció estar trabajando con las nuevas autoridades para reabrir el aeropuerto de Kabul, clave para hacer llegar la ayuda humanitaria a la capital. La aerolínea local Ariana dijo al a AFP que los vuelos nacionales se reanudarán este viernes, empezando con una ruta de Mazar-i-Sharif a Kabul, tras haber obtenido el visto bueno de los talibanes y de las autoridades de la aviación. Además, las empresas Western Union y Moneygram reactivaron sus servicios de giro de dinero en el país, de los que dependen muchos afganos receptores de remesas de familiares emigrados. Al borde del desastre Incluso antes de la ofensiva relámpago de los talibanes, Afganistán era ya un país muy dependiente de la ayuda del extranjero y el 40% de su PIB procedía de la financiación externa. La ONU advirtió que hay 18 millones de personas a las puertas de un desastre humanitario y que esta cifra podría duplicarse muy rápidamente. Este viernes, Emiratos Árabes Unidos indicó que había enviado al país un avión cargado de ayuda médica y alimentaria. Los nuevos dirigentes afganos prometieron un régimen más abierto al que lideraron entre 1996 y 2001, conocido por la aplicación brutal de la ley islámica y su trato a las mujeres, que tenían prohibido estudiar, trabajar o salir a la calle sin compañía de un hombre. La atención se centra ahora en si los talibanes pueden formar un gobierno capaz de manejar una economía destruida por la guerra y honrar sus promesas de un gobierno inclusivo.