El acuerdo migratorio entre Estados Unidos y Guatemala para que los demandantes de asilo sean enviados a ese país mientras se tramita su solicitud han sido implementados de tal forma que inducen a las personas a abandonar su proceso, denunciaron Refugees International y Human Right Watch.
Las dos oenegés publicaron hoy un informe titulado Deportación con una escala, tras entrevistar a 30 demandantes de asilo que fueron sometidos al proceso, con información de personas que atienden a los refugiados y datos oficiales de los dos países.
Nuestras entrevistas indican que el Acuerdo de Cooperación Migratorio (ACA) ha sido implementado de una manera en que efectivamente obliga a las personas transferidas a abandonar su solicitud, afirmaron los investigadores.
Tras un alza de las detenciones de migrantes en la frontera sur de Estados Unidos en 2018 y principios de 2019, el gobierno de Donald Trump denunció una invasión y obligó a Guatemala, El Salvador y Honduras a firmar controvertidos acuerdos migratorios.
El acuerdo con Guatemala faculta a Estados Unidos a enviar a solicitantes de asilo de terceros países allí para esperar mientras se tramita su proceso.
Según las organizaciones, todos los entrevistados describieron las condiciones en la frontera con Estados Unidos como abusivas y reportaron que pasaron varios días sin ducharse, recibieron comida todavía congelada y dijeron que no podían dormir porque estaban expuestos a la luz de forma permanente.
También denunciaron que se les negó atención médica y fueron sometidos a insultos y tratamientos degradantes mientras estuvieron detenidos bajo custodia de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Los migrantes también dijeron que se les dificultó el acceso a abogados y a mujeres víctimas de violencia de género, con casos documentados en la justicia de sus países, no se les dejó presentar estas pruebas.
Un policía hondureño que huyó de bandas criminales reportó que las autoridades estadounidenses tiraron sus papeles, que contenían pruebas de su caso.