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Incomprensión e ira tras matanza escolar en ciudad texana de Uvalde

Miércoles, 25 de mayo de 2022 a las 20:00
Fueron 19 niños y 2 adultos las víctimas fatales tras el tiroteo protagonizado por un adolescente en el establecimiento educativo primario. El autor anunció en Facebook que iba a cometer la matanza


Decenas de personas acudieron ayer a una pequeña iglesia de Uvalde (Texas) para rezar por los 19 niños y dos adultos que murieron la víspera en un tiroteo perpetrado por un adolescente en una escuela primaria de la localidad.

Esa ciudad de unos 15.000 habitantes, situada a 80 km de México, era hasta hace unas horas uno de esos típicos lugares de EEUU sin historia. Un trazado de calles perpendiculares y paralelas salpicado de centros comerciales, gasolineras y cadenas de comida rápida.

Pero el martes cerca del mediodía, Salvador Ramos, un chico de 18 años, irrumpió en la escuela primaria Robb con dos fusiles de asalto, se encerró en un aula y abrió fuego contra dos profesores y 19 alumnos, antes de ser abatido por la Policía.

La matanza, la peor en un colegio del país desde hace una década, sacudió una localidad tranquila y la sumió en una mezcla de incomprensión y cólera.

Aida Hernández llora al salir de la iglesia del Sagrado Corazón, situada junto a la carretera principal de Uvalde.

“He sentido horror y dolor. Conocía a las víctimas. Sigo conmocionada”, dice esa profesora que trabajó en la escuela Robb hasta que se jubiló hace dos años.

“Rezo por todos”, añade esa habitante de la ciudad, que rinde homenaje a los dos profesores fallecidos en el ataque. “Cuando uno enseña en un aula, es su trabajo proteger a los niños, y ellos lo hicieron más allá de lo que se esperaba de ellos”, asegura.

“Demasiadas veces”

A pocos metros de ahí, Rosie Buantel está harta de que los tiroteos se repitan una y otra vez en Estados Unidos. “Estoy triste y enfadada con nuestro Gobierno por no hacer más para controlar las armas”, dice tras salir de la misa.

“Hemos pasado por esto demasiadas veces, y no se hace nada, se sigue debatiendo”, asegura.

Eddie, un vecino de Uvalde que no quiere dar su apellido, también se muestra indignado por la matanza del martes. “He venido a rendir homenaje y también a presionar por un cambio de leyes para que las pistolas no acaben en manos de los niños”, dice tras depositar unas flores cerca de la escuela Robb, cercada por la Policía.

En una ciudad conmocionada, que ayer pareció despertar a cámara lenta, decenas de personas se han reunido en un centro municipal donde reciben apoyo sicológico.

La víspera, varios familiares y amigos de las víctimas del ataque tuvieron que esperar durante horas para saber qué les había ocurrido a sus seres queridos.

Delante del centro municipal, bajo el calor del mediodía texano, grupos de adultos y niños charlan, entran y salen, ante la mirada de numerosos policías.

La sicóloga voluntaria Iveth Pacheco ha viajado desde San Antonio, a unos 120 km al este de Uvalde, para brindar su apoyo a quienes lo necesiten.

Lo anunció por Facebook

El autor de la masacre en Uvalde, Texas, anunció en Facebook que iba a atacar una escuela aproximadamente 15 minutos antes de abrir fuego, dijo el miércoles el gobernador del estado, Greg Abbott, y agregó que el arma utilizada fue un rifle de asalto AR-15.

La red social aclaró que el atacante había publicado estas advertencias como parte de la mensajería privada de Facebook y, por lo tanto, los mensajes no se descubrieron hasta después de la tragedia.

Según Abbott, Salvador Ramos, de 18 años, publicó sucesivamente mensajes advirtiendo que iba a dispararle a su abuela, luego otro especificando que ya lo había hecho.

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