Alta expectativa por la vacunación en Rusia, pero al mismo tiempo hay desconfianza. Vera Stepanova no pegó ojo en toda la noche y espera preocupada su turno en la clínica número 2 de Moscú, a donde llegó a vacunarse contra el coronavirus poco después de que Rusia revisara ampliamente al alza el número de muertos por la pandemia.
La campaña de vacunación se lanzó el 4 de diciembre en Moscú, empezando por las profesiones prioritarias. Luego se extendió a la mayoría de la población activa y el martes comenzó entre los mayores de sesenta años. Para preservar la economía, las autoridades rechazan cualquier confinamiento a pesar de una mortífera segunda ola y, ante todo, confían en la vacuna nacional, la Sputnik V. Desarrollada con el apoyo del aparato del Estado y aprobada en el verano, incluso antes de los ensayos clínicos a gran escala, este producto es un faro de esperanza para los moscovitas de mayor edad. Tengo mucho miedo de esta enfermedad. Toda mi familia ha sido vacunada, pero son más jóvenes que yo. Esperé mi turno y vine con mucho gusto, con la esperanza de que todo saldrá bien, confiesa a la AFP Vera Stepanova, de 73 años y exdirectora de una escuela, en una clínica de Moscú donde se inyecta la vacuna gratuitamente.