Fueron virales las imágenes del jaguar adulto herido y cansado (se le encontró poco más de 30 proyectiles), mientras intentaba mantenerse a flote en el río Negro, en el Amazonas brasileño.
De acuerdo con el reporte de Caracol, el hallazgo ocurrió a comienzos de octubre, cuando la Armada brasileña realizaba labores de patrullaje sobre el afluente y desde la distancia, los uniformados notaron una figura que se desplazaba con dificultad. El felino más grande de América había nadado más de ocho horas y ya no aguantaba más.
Al acercarse, confirmaron que se trataba de un jaguar, que nadaba con esfuerzo y mostraba heridas en varias partes del cuerpo. Pese al riesgo de ser atacados por la fiera herida, improvisaron un rescate, le lanzaron un saco al agua y sorprendentemente, el jaguar se aferró con sus potentes garas. Su instinto de supervivencia le obligó a someterse, y dejarse rescatar.
El operativo de rescate
Según relató a Caracol Joana Darc, secretaria de Estado de Protección Animal del Amazonas y veterinaria, el felino mostraba un comportamiento inusual: lejos de reaccionar de forma agresiva, permanecía dócil, probablemente agotado tras varias horas de esfuerzo.
"Cuando lo encontramos estaba muy tranquilo, lo que facilitó el rescate. Sabíamos que necesitaba ayuda urgente, así que actuamos rápido para evitar que se hundiera o siguiera perdiendo fuerza", explicó Darc.
Según las imágenes que circularon del rescate, los militares improvisaron un sistema de apoyo con materiales de la embarcación: cojines, cuerdas y una base metálica que sirvió de soporte para que el jaguar pudiera sostenerse. Y el animal, guiado por su instinto de supervivencia, se aferró a la estructura con sus garras mientras era trasladado hacia la orilla.
El rescate se extendió durante varias horas, en condiciones difíciles y bajo el riesgo que implica acercarse a uno de los mayores depredadores del continente.
Diagnóstico y recuperación
Una vez en tierra, el jaguar fue llevado a un centro veterinario especializado en fauna silvestre, ubicado en las afueras de Manaos. Allí, un equipo conformado por médicos veterinarios, biólogos y especialistas en rehabilitación animal inició el proceso de atención.
Los primeros exámenes revelaron la gravedad de las lesiones: el felino presentaba múltiples proyectiles incrustados, principalmente en la zona craneal. "Los rayos X mostraron más de 30 fragmentos metálicos, la mayoría compatibles con perdigones de escopeta. Es posible que haya sido un solo disparo, pero el tipo de arma usada dispersa numerosos proyectiles. Afortunadamente, logramos extraer varios sin comprometer órganos vitales", explicó Darc.
El diagnóstico dio cuenta que el jaguar presentaba inflamación en el rostro y un edema en el ojo izquierdo, que hacía temer la pérdida parcial de visión. Sin embargo, tras varias cirugías y tratamientos antibióticos, la recuperación fue notable. En cuestión de días, el felino comenzó a alimentarse por sí mismo y a mostrar signos de mejoría.
"Pensamos que podía quedar ciego, pero el edema cedió y recuperó la visión. Está comiendo bien, moviéndose con fuerza y mostrando los comportamientos naturales de su especie", añadió Darc.
El proceso de rehabilitación está siendo supervisado por un equipo interdisciplinario, con el apoyo del Instituto Onça Pintada, una organización brasileña dedicada a la conservación de jaguares. La entidad proporcionó un collar de monitoreo satelital que será colocado al momento de su liberación, con el fin de seguir sus movimientos y recopilar información sobre su readaptación en la selva.