El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, y el comandante militar que lideró el operativo ofrecieron los primeros detalles sobre la misión que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas.
Hegseth calificó la acción como una operación histórica, ejecutada de manera conjunta entre las Fuerzas Armadas y agencias de justicia, y afirmó que “ningún otro país en la Tierra” podría haber llevado a cabo una misión de esa magnitud. “Fue valentía, poder y decisión en su máxima expresión”, sostuvo, al destacar que se trató de una demostración de liderazgo, precisión y letalidad, enmarcada en la doctrina de “paz a través de la fuerza”.
Operación “Absolute Resolution”
De acuerdo con el jefe militar a cargo, la misión —denominada Operación Absolute Resolution— fue discreta, quirúrgica y ejecutada durante las horas más oscuras de la noche del 2 de enero, tras meses de planificación, ensayos y coordinación interagencial. El objetivo: aprehender a dos personas formalmente acusadas por la justicia estadounidense y trasladarlas a custodia del Departamento de Justicia.
El operativo integró capacidades de aire, tierra, mar, espacio y ciberespacio, con participación de fuerzas especiales del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, en coordinación con agencias de inteligencia como la CIA, la NSA y la NGA, además de autoridades federales de orden.
El despliegue
Según el Pentágono, más de 150 aeronaves participaron en la misión, despegando desde 20 países distintos y operando de forma sincronizada a lo largo del hemisferio occidental. El componente aéreo incluyó F-22, F-35, F-18, EA-18, E-2, bombarderos B-1, aeronaves de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, así como drones remotamente tripulados.
Los helicópteros de extracción volaron a muy baja altura (aprox. 100 pies sobre el agua) para evitar detección. De manera simultánea, comandos de Spacecom y Cybercom neutralizaron capacidades tecnológicas y abrieron un “corredor” para la incursión.
Al aproximarse a Caracas, la Fuerza Aérea desactivó sistemas de defensa aérea venezolanos con el objetivo de proteger a los helicópteros y garantizar el acceso seguro a la zona del blanco. El Pentágono aseguró que se mantuvo el factor sorpresa en todo momento.
La incursión en Caracas
La fuerza de asalto llegó al complejo donde se encontraba Maduro alrededor de las 2:00 de la madrugada (hora local). Equipos de aprehensión descendieron rápidamente, aislaron el área, aseguraron la zona y avanzaron hacia el objetivo con “velocidad, disciplina y precisión”.
Durante la operación, hubo fuego desde tierra contra los helicópteros, que respondieron de forma defensiva. Uno de los aparatos resultó afectado, pero permaneció en vuelo y completó la misión. El Pentágono afirmó que no hubo bajas estadounidenses ni pérdidas de equipo.
Una vez asegurados Maduro y Flores, ambos fueron puestos bajo custodia del Departamento de Justicia y extraídos del lugar por vía aérea. Tras ello, las fuerzas iniciaron la retirada escalonada del espacio venezolano.
El mensaje político y militar
Hegseth subrayó que la operación responde a la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de frenar el flujo de drogas, pandillas y violencia, recuperar activos estratégicos y restablecer la disuasión estadounidense en el hemisferio occidental. “Esto es seguridad, libertad y prosperidad para el pueblo americano. Esto es América Primero”, afirmó.
Trump reveló que conversó con Maduro en varias ocasiones y que le ofreció un acuerdo para que pueda entregarse y facilitar la transición en Venezuela.