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En tratamiento y bajo la mirada del mundo, Francisco extraña comer pizza y lamenta el aislamiento provocado por el poder

Miércoles, 19 de febrero de 2025 a las 17:49

Fue internado el 14 de febrero por un cuadro de infección polimicrobiana. Hace un mes se presentó su autobiografía en la que Jorge Mario Bergoglio hace muchas confesiones personales

Con información de EFE y la autobiografía "Esperanza"

Con 88 años cumplidos en diciembre, el papa Francisco lleva seis días internado en el la Fundación Policlínico A. Gemelli de Roma. La salud del sumo pontífice tiene al mundo conteniendo el aliento, tras muchos rumores sobre su estado de salud y su condición especial preexistente (en su juventud se le extirpó una porción de un pulmón, a sus 21 años). 

Si bien la prensa internacional no tiene acceso al parte médico y es únicamente la Santa Sede la que se permite dar informes cada cierto tiempo, las últimas novedades dan cuenta de que "se puede sentar y sigue tratamiento para la neumonía bilateral" diagnosticada hace poco. Su primera visita fue la primera ministra italiana, Georgia Meloni, quien dijo hoy que Francisco "no ha perdido su sentido del humor".

 A la espera de que dentro de un mes Mario Bergoglio (nombre de pila) cumpla 12 años de su pontificado, la opinión pública no deja de recordar aquella carta de renuncia que ya firmó a los meses de haber sido nombrado papa, en caso de quedar impedido por problemas de salud. 

Los anuncios de renuncia y de diferentes dolencias físicas no han faltado desde que fue nombrado, en 2013, sucesor de Benedicto XVI (Joseph Ratzinger). Haciendo un recuento fugaz se puede reparar en cuadros de bronquitis, neumonía en ambos pulmones, dolor en las rodillas y cadera por deterioro de cartílago y artrosis que desde 2022 lo obligaron a usar silla de ruedas, hasta el más reciente diagnóstico de infección polimicrobiana, bronquiectasis  (los bronquios se dilatan y se dañan) y bronquitis asmática, que son los que más preocupan por su antecedente de la extirpación de una parte de pulmón. 

Además de ello, Francisco fue operado en 2021 de hernia y de colon por tener diverticulitis.

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Un fiel reza de rodillas en la estatua de Juan Pablo II, en las afueras del hospital donde está internado Francisco

El tratamiento para el papa

Se desconoce a ciencia cierta en qué consiste el tratamiento para la condición del papa Francisco, el informe emanado desde ciudad del Vaticano solo dice que "requiere el uso de terapia antibiótica con cortisona", lo que hace más complejo el tratamiento terapéutico y que ha llevado a concluir que a ello se debe su aspecto hinchado del último tiempo.

Consultada por la agencia de noticias EFE, la presidenta de la Sociedad Catalana de Neumología y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), explicó que la infección polimicrobiana, causada por varios gérmenes, como virus, bacterias u hongos, “es muy frecuente en personas que tienen una patología respiratoria de base, sea asma, bronquitis, bronquitis asmática o bronquiectasias”.

La Santa Sede destacó este martes que “los exámenes de laboratorio, las radiografías de tórax y las condiciones clínicas continúan presentando un cuadro complejo” para Francisco, que deberá mantener el “reposo absoluto” que ya le prescribieron los médicos.

“El corazón está soportando bien” los tratamientos y respira de manera autónoma, explicaron fuentes vaticanas.
 

El papa Francisco, de 88 años, ha pasado una noche tranquila y ha desayunado en el sexto día de hospitalización en la Fundación Policlínico A. Gemelli de Roma, informaron las citadas fuentes.EFE
 

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Francisco tiene artrosis desde 2022, desgaste del cartílago en la zona de las rodillas, lo que le provoca mucho dolor y ha ocasionado que use silla de ruedas 

Un pecador que extraña comer pizza y lamenta el aislamiento provocado por el poder

En su autobiografía "Esperanza", el papa Francisco ofrece un testimonio íntimo sobre su vida, sus errores y su visión del mundo. En el libro, escrito en colaboración con el periodista Carlo Musso, el pontífice admite con humildad: "Soy un pecador", reconociendo sus fallas y los desafíos que ha enfrentado a lo largo de su camino en la Iglesia. La obra recorre su infancia en Argentina, su vocación religiosa y su liderazgo en el Vaticano, mostrando a un Francisco cercano y reflexivo.

En la obra se confiesa como un niño travieso al que lo influenció profundamente su abuela, Rosa Vasallo, que llegó como migrante hasta Argentina (1.929). Muchas otras confesiones llaman la atención, como que extraña poder comer pizza en la mesa de algún restaurante. También "lamenta el aislamiento provocado por el poder" y sus caminatas acostumbradas porque, las calles le hablan y están llenas de enseñanza.  

No mira televisión desde hace 30 años, solo hizo una excepción cuando el terrible suceso de la caída de las torres gemelas en 2001. Tampoco ha podido ver jugar a su equipo San Lorenzo, pero confiesa que un guardia suizo le pasa los resultados.

En su obra confirma lo que ya todos sabemos, es un amante de la ópera, el tango y el fútbol, y que es un gran lector de Fiódor Dostoyevski y Jorge Luis Borges.

Uno de los aspectos más llamativos del libro es la manera en que el papa se abre sobre sus luchas internas y momentos difíciles. Francisco relata episodios de duda y dificultades que enfrentó, especialmente en su juventud y en su rol como sacerdote y arzobispo. Además, aborda su relación con la política, la pobreza y la crisis mundial, mostrando una postura crítica ante la injusticia social y el abuso de poder.

El pontífice también se refiere a su papel dentro de la Iglesia Católica y la resistencia que ha enfrentado por parte de sectores más conservadores. Sin embargo, reafirma su compromiso con la reforma y la modernización de la institución, destacando la importancia de la misericordia y la cercanía con los fieles. Su testimonio busca inspirar a quienes, como él, han cometido errores, pero encuentran en la fe una guía para seguir adelante.

La autobiografía publicada el 16 de enero estará disponible en varios idiomas, promete ser un documento clave para comprender no solo la vida del papa Francisco, sino también el contexto social y político que ha marcado su pontificado. Con un tono honesto y directo, el libro revela a un líder religioso que, lejos de la perfección, se muestra humano y consciente de sus propias debilidades.

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Francisco ahora luce hinchado, lo que podría ser producto de los corticoides que están en su tratamiento

Incertidumbre sobre el futuro de Roma

La salud del papa Francisco tiene en vilo al mundo entero y en las cercanías del hospital Gemelli, donde lleva seis días ingresado por "una infección polimicrobiana del tracto respiratorio", los romanos también se muestran expectantes ante el estado del pontífice y especulan sobre el futuro.

Mientras el escepticismo se extiende entre algunos fieles, que piden más claridad a la Santa Sede y a los médicos al definir el estado de salud del papa, otros confían con esperanza en la pronta recuperación del pontífice.

Los últimos partes médicos difundidos este lunes explicaron que el cuadro clínico de Francisco es "complejo", por lo que debe alargar su hospitalización, dado que su condición ha obligado a cambiar la terapia que recibía.

Giovanni confía en la recuperación de Francisco, de 88 años, y espera "que salga lo antes posible" porque "se necesita una persona como él", sobre todo, "en este período".

"Él trata de hacer lo posible para hablar de paz y para ayudarnos a vivir de manera más tranquila y serena", comentó a EFE en las cercanías del Gemelli de Roma.

Sin embargo, no todos son tan positivos. "Honestamente, no veo nada bueno porque, de lo contrario, habrían tranquilizado a la gente de una forma más decidida", explicó a EFE Filippo, que señaló que los cambios en la terapia, "no juegan a su favor".

"Tal vez ya estén empezando a pensar en su sucesión", sentenció.

Las informaciones más recientes apuntan a que Francisco continúa sin fiebre y con el tratamiento prescrito, en condiciones "estables", aunque se espera una actualización en las próximas horas sobre la salud del pontífice.

La expectación por el estado de salud del papa sigue creciendo en su quinto día de hospitalización. En los alrededores del Gemelli, también Teresa, otra ciudadana italiana, se mostró desconfiada con el futuro de la salud del papa y confía en tener "información día a día", pero siempre sin perder la esperanza.

"Yo quiero que se recupere, que se cure, pero también tiene cierta edad", señaló a EFE.

La última comunicación de la Santa Sede señaló que Francisco pasó una noche tranquila y dedicó la mañana de este miércoles 19 de febrero a la lectura de diarios y documentos, que le traen sus dos secretarios, que le acompañan durante estos días de ingreso, y a realizar algunas actividades laborales, aunque se le ha aconsejado absoluto reposo.

También se confirmó este martes que se suspende la participación del papa en todos los actos del Vaticano hasta el domingo, incluida la misa con ocasión del Jubileo de los Diáconos en la que será sustituido por el responsable del dicasterio para la Evangelización, Rino Fisichella.

Y queda la incógnita de saber si ese mismo día podrá pronunciar el rezo del Ángelus desde el hospital, como en otras ocasiones, o lo enviará por escrito, como hizo el pasado domingo. 
 

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