Miles de migrantes que viajan a pie desde Honduras rumbo a Estados Unidos se desplazan el sábado por Guatemala, en camino a México, el próximo escollo a sortear en busca de mejores condiciones de vida, que anhelan recibir del futuro gobierno de Joe Biden.
Las autoridades guatemaltecas contabilizaban unos 9.000 migrantes, entre los que ingresaron durante la noche del viernes y un último grupo que consiguió pasar durante la mañana del sábado por la línea de frontera en El Florido, 220 km al este de Ciudad de Guatemala.
Pese a que un decreto facultaba a la policía utilizar la fuerza para contener el avance del viernes, la decisión de abrir el paso se tomó al constatar que en el grupo había muchas familias con niños, según comentó un jefe policial a la AFP. El último grupo del sábado pasó la frontera ordenadamente y sin mayor resistencia, y al igual que el resto, pasó por alto el requisito de presentar documentos y una prueba negativa de covid-19.
Ante esta situación, el gobierno de Guatemala lamentó la transgresión de su soberanía nacional. Algunos grupos han violentado la normativa vigente y lograron pasar nuestro territorio, violando las disposiciones legales.
En un comunicado, pidió a Honduras contener la salida masiva de sus habitantes, mediante acciones preventivas de manera permanente, un reclamo que ya le había hecho en octubre pasado cuando otra caravana de unos 4.000 migrantes fue disuelta en Guatemala.
La caravana se adentró en territorio guatemalteco, llegando hasta Jocotán y Camotán, departamento de Chiquimula, fronterizo con Honduras. Algunos grupos fueron en busca de instituciones de apoyo al migrante, y otros recibieron apoyo de la Cruz Roja y del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Decidí ir a Estados Unidos porque en mi país no hay trabajo, no hay nada, y obligatoriamente tengo que salir porque la pandemia y huracanes hicieron destrozos en el país, explicó a la AFP el hondureño Carlos Flores, de 20 años. Los migrantes dicen huir de una Honduras fuertemente golpeada por el paso de los huracanes Eta e Iota en noviembre y la falta de empleo causada por la pandemia, que se suman a los males endémicos de un país acribillado por la violencia asociada a las pandillas y el narcotráfico. Casi todos llevan mochilas con sus pocas pertenencias y en su mayoría visten sandalias. En el trayecto es común escucharlos corear fuera JOH, iniciales del presidente hondureño Juan Orlando Hernández, a quien responsabilizan de su situación.