El gobierno de Australia anunció la reserva de 85 millones de vacunas contra el covid de la farmacéutica estadounidense Pfizer que serán entregadas en 2022 y 2023, y servirán como dosis de refuerzo frente la pandemia. “Todos los australianos tendrán acceso a una vacuna de refuerzo si es necesario”, anunció el primer ministro de la nación oceánica, Scott Morrison, de acuerdo con el reporte internacional de su agencia gubernamental de información. La autoridad explicó que la medida apunta a “continuar protegiendo” a los ciudadanos contra la “amenaza de evolución del covid-19”, en alusión a la los efectos que está causando la variable delta. Las autoridades esperan la primera llegada de estas dosis de refuerzo para el primer trimestre de 2022, año en el que se recibirán un total de 60 millones de vacunas, mientras que los restantes 25 millones de dosis llegarán a lo largo de 2023. La pasada semana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que no son necesarias las dosis de refuerzo para la población vacunada y pidió a las farmacéuticas y los gobiernos que prioricen inmunizar a las personas en riesgo en todo el mundo. “La brecha mundial en el suministro de la vacuna contra el covid es enormemente desigual. Algunos países y regiones están pidiendo millones de dosis de refuerzo, antes de que otros países hayan tenido suministros para vacunar a sus trabajadores sanitarios y a los más vulnerables, dijo el director general de la Organización, Tedros Adhanom Gebreyesus, en un comunicado. Hasta ahora cuatro países han anunciado programas de refuerzo y la OMS calcula que si 11 países ricos o de ingresos medios dan una tercera dosis a su población harían falta 800 millones de vacunas adicionales. “En este momento, no hay pruebas científicas de que sean necesarios refuerzos ahora. Hemos visto aumento de infecciones, pero no de muertes y hospitalizaciones. Puede que tras dos o tres años sí, pero no hay ninguna indicación de que hagan falta después de seis meses”, explicó la científica jefa de la Organización, Soumya Swaminathan. “Es una decisión que hay que basar en la ciencia, no porque una compañía declare que hay que dar refuerzo de su vacuna, añadió la especialista. Australia, que aplica una férrea y rápida política de confinamientos al detectar brotes del virus, acumuló más de 32.800 casos y 918 fallecidos desde el inicio de la pandemia, uno de los indicadores más bajo del planeta. La gestiónde la pandemia en Australia fue valorada desde el inicio de la pandemia, aunque en los últimos meses se incrementaron los casos por efecto de la variable delta y afectó la imagen del gobierno de Morrison. Precisamente, debido a la oleada de contagios de esta variante, más de la mitad de los 25 millones de australianos están bajo medidas de confinamiento.