Ni siquiera le advirtió. En pleno clásico de la ciudad de Glasgow (Escocia), entre el Celtic y el Rangers, Ryan Kent no se contuvo en darle un puñetazo en el rostro al capitán del Celtic, Scott Brown, que le ocultó el balón en su espalda, después de anotarse el 2-1 del triunfo. La acción no fue observada por el árbitro del partido que dejó pasar la infracción.