Miguel Ángel Quispe Nina con un disparo en la espalda. Las raíces del problema son difíciles de sondear y, por tanto, las soluciones resultan complejas.Al igual que la anterior dirigencia, Lluta debe hacer frente a diversos procesos judiciales con el objetivo de deslegitimarlo. Ahora, tras el asesinato del uniformado, debe responder ante ocho supuestos delitos.
Mientras tanto, el Gobierno respalda la dirigencia representada por Elena Flores. No solo la acredita como portavoz de la asociación, sino que también la avala como parte del mercado legal de la venta de coca al reconocer el mercado de Kalajahuira como punto de comercialización en detrimento del edificio de Villa Fátima.
Uso del edificio de Villa Fátima
El dirigente cocalero abandonó el diálogo convocado por el Ministro de Gobierno para conciliar ambos bandos. Como presidente de Adepcoca, llevó a dicho encuentro ocho puntos de negociación que las bases han pedido. Lluta se retiró de la reunión cuando entendió que el Ejecutivo haría oídos sordos a estas solicitudes.
Uno de los puntos centrales de la confrontación tiene que ver con el futuro del edificio de Villa Fátima, donde funcionaba tradicionalmente Adepcoca hasta que un Decreto Supremo habilitó el mercado de Kalajahuira como el centro oficial de comercialización.
La propuesta de Flores quiere transformar el edificio en un Instituto Técnico de Formación y construir un nuevo lugar para que funcione la asociación. Esta postura validaría la vigencia del mercado en Kalajahuira.
Amenazas contra Lluta
En la conferencia de prensa convocada por Lluta, el dirigente reveló las amenazas que ha recibido y que involucran a su familia y al directorio de Adepcoca. Si quieren bañarse con la sangre de Armin, que lo hagan, declara ante los medios, pero insiste en que no voy a traicionar ni vender Adepcoca al Gobierno.
Respalda sus declaraciones con la actitud demostrada por la Policía durante la última intervención en los Yungas. Le dije al ministro que no estamos en contra de la Policía, pero que desconfiamos de esa Policía que puede entrar a los Yungas y arremeter contra nosotros, no es una Policía que nos va a resguardar, relató Lluta.
Apuesta al trabajo del Comité Electoral
La postura de Elena Flores ansía la unidad de los cocaleros de los Yungas y apunta a la vía electoral como mecanismo de resolución. Las elecciones en las ánforas determinarán el nuevo directorio de Adepcoca, señala Flores.
Además de insistir en que el comité electoral avance con la convocatoria donde se puedan presentar diversas planchas, también apela al apoyo de instituciones neutrales para acompañar el proceso electoral. En este sentido, menciona al Órgano Electoral, la Iglesia, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos o el Defensor del Pueblo.
Queremos que se lleven adelante las elecciones porque estamos cansados de las amenazas, concluía el pedido de Flores en un encuentro con los medios de comunicación en las instalaciones de Kalajahuira.