que tuvieran “intenso sufrimiento físico o mental por lesiones corporales o enfermedades graves e incurables”. Tanto Martha Sepúlveda como Víctor Escobar optaron por esta sentencia. Ella padecía la enfermedad degenerativa Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y él de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), presión pulmonar alta, fibrosis, diabetes e hipertensión, entre otros padecimientos.Cuestión Legal
La eutanasia está legalizada en Bélgica, España, Colombia, Luxemburgo, Holanda, Suiza, Nueva Zelanda y Estados Unidos (en los estados de Oregon y Washington), y es tolerada en países como Noruega, Dinamarca, Alemania y Austria. En México se aprobó una ley que permite a los enfermos terminales solicitar legalmente la eutanasia pasiva, la cual incluye una cláusula de conciencia que permite a los médicos negarse a aplicar el procedimiento y transferir el caso a otro médico.A diferencia de la eutanasia activa que consiste en provocar directamente la muerte del enfermo, en la pasiva se deja de suministrar los medicamentos o se retiran los aparatos que de manera artificial lo mantienen con vida, para que el paciente muera de forma natural.La legislación boliviana no contempla ni regula la eutanasia, por lo que en caso de que una persona la practicara incurrirá en un tipo penal conocido como homicidio piadoso, tipificado en el artículo 257 del Código Penal, que agrega que en cada tipo de delito de homicidio las circunstancias varían. Asimismo, el Código de Ética y Deontología Médica de Bolivia, en su artículo 42 referido a la eutanasia, establece que esta práctica, entendida como acto deliberado para poner fin a la vida de un paciente, es contraria a la ética médica.
El médico Néstor Herrera, afirma que en Bolivia no hay ningún juicio por el acuerdo entre médicos y familiares para cesar algunos tratamientos, sobre todo en casos de muerte cerebral en los que el paciente no tiene conciencia, ni la va a recuperar. “El tema no está en la agenda de debate nacional. En caso de plantearse alguna propuesta de eutanasia, los médicos prevén cierta resistencia, porque en la cultura boliviana consideran sagrado al cuerpo y algunos familiares ni siquiera permiten que se haga la autopsia al fallecido”, afirma Herrera.En 2017, se presentó proyecto de ley, de iniciativa ciudadana, que planteaba que se respete la autonomía de un paciente terminal para decidir sobre su vida y sus derechos a recibir información adecuada y medicina paliativa. La propuesta, que, finalmente, fue rechazada por el legislativo, eximía de responsabilidad civil, penal o administrativa a los profesionales intervinientes. Cuidados paliativos
Carla Ariscain, cofundadora y presidenta de Psicólogos Sin Fronteras Santa Cruz, señala que, debido a que, en cuestiones legales, no se puede hablar de eutanasia en el país, en casos de enfermedad terminal, más que de eutanasia, se habla de cuidados paliativos, una práctica que implica un conjunto de intervenciones de profesionales de la salud, para poder dar al enfermo terminal el mayor bienestar posible para que alcance una calidad de vida en sus últimos días.“En los cuidados paliativos pueden intervenir médicos de diversas especialidades, que manejen el enfoque de cuidados en últimos días de vida para poder brindar confort al paciente. También pueden intervenir enfermeros, enfermeras, médicos especialistas en manejo del dolor y profesionales de la salud mental, psicólogos y psiquiatras”, explica. Ariscain menciona que los motivos que pueden llevar a las personas a pedir la eutanasia pueden ser tan diversos como las personas que lo hayan solicitado o pensado, o pedido. Recalca que en psicología no hay ‘tips’ ni generalizaciones al respecto. “La eutanasia es, evidentemente, un tabú, más aún en sociedades ligadas a creencias religiosas. Las razones que pueden llevar a una persona a solicitar o querer la eutanasia pueden variar. Puede ser a causa del extremo sufrimiento que están teniendo que soportar, lo que nos lleva a la frase ‘muerte compasiva’, puede ser a causa de un estado depresivo asociado, puede estar ligado a la necesidad de mantener la dignidad y evitar el sufrimiento en una persona en sus últimos días; puede tener que ver también con el gasto de recursos desproporcionados que a veces se dan para mantener artificialmente la vida de una persona, sin que eso implique calidad de vida”, comenta la experta. Acerca de la manera en que se puede acompañar a la persona que ha tomado esta decisión, Ariscain indica que es aconsejable usar el enfoque psicosocial. “Este enfoque engloba a la persona, lo que siente, piensa y cree respecto de sí misma, su cuerpo y su situación y cómo traduce todo eso en conductas específicas, y también engloba el entorno, la familia, los amigos de la persona que está en situación de últimos días, pues su entorno también recibe un impacto y a la vez son un soporte para el familiar que está sufriendo”, añade.
El colombiano Víctor Escobar