En 1977 la vida de la cruceña Elizabeth Giannone cambió completamente. Fue elegida miss Bolivia Mundo y ganó el Miss Ámbar del Mundo en República Dominicana. Se convirtió en todo un personaje social, conoció mucha gente y viajó a varios países. Sin embargo, un accidente, en 1996, marcó su existencia y modificó sus planes. Una camioneta la atropelló en una calle paceña y tuvieron que amputarle la pierna derecha.
Situación parecida vive actualmente la miss Colombia 2011, Daniella Álvarez, porque le amputaron la pierna izquierda, solo que, por cuestiones de salud, en una cirugía programada en Bogotá. La noticia y las fotos de la bella modelo dieron la vuelta al mundo, pues ella quiso hacer público su drama y expresar que seguirá firme, con una pierna.
Las muestras de cariño y de solidaridad no se hicieron esperar. Sus compañeras del Miss Universo 2012 le mandan todos los días mensajes de aliento, entre ellas la boliviana Yessica Mouton que, además, era su compañera de habitación en el hotel del concurso.
Contó que, junto a otras de sus compañeras del certamen universal, se han organizado en un grupo de WhatsApp, se contactan por Zoom y que le envían mensajes de aliento. Algunas tienen previsto ir a Bogotá para visitarla.
Desde Bolivia
Elizabeth Giannone, en su casa en Santa Cruz de la Sierra, donde está pasando la cuarentena, se enteró del drama de la exreina colombiana y no pudo evitar recordar la difícil situación por la que ella también vivió hace 24 años, en la que igualmente le amputaron una pierna.
Fue terrible. No podía creer lo que vivía, había perdido una de mis piernas y veía que el mundo se me venía abajo. Pero, de la mano de Dios, que me dio fuerza de voluntad, pude salir adelante. Él también me puso en el camino a gente muy buena que me ayudó. Y aquí estoy, feliz, me amo como soy. Tengo una hermosa familia y hago mis actividades lo más normal posible, contó.
A Daniella Álvarez le envía toda su energía. Indica que sabe muy bien por lo que está pasando. Le dice que no se deprima, que ponga fuerza de voluntad, que sea optimista, que sepa que la vida continúa aún con una pierna, que seguirá teniendo oportunidades para desarrollarse como persona.