Con apenas 13 años Andreas Siles Mellinger dejó Bolivia para encarar el gran reto de estudiar violín en Viena. Diez años después, el músico cochabambino no solo ha logrado convertirse en un virtuoso del instrumento, sino también en ser reconocido por figuras como el director Gustavo Dudamel, que lo eligió, en 2021, como el concertino de su proyecto Orquesta del Encuentro y hace unas semanas compartió escenario con uno de los mejores violinistas del mundo, Maxim Vengerov.
El joven músico está de vuelta al país, luego de dos años y medio, y además de visitar a sus familiares, también quiere brindar parte de su talento al público boliviano en conciertos que realizará junto a la pianista Marianela Aparicio en Santa Cruz (este viernes 18 y sábado 19 de febrero) en el Goethe Zentrum y el viernes 25 de febrero en el Centro Simón I. Patiño de Cochabamba.
“Ahora mismo estoy muy emocionado y es atemorizante, porque siento que es algo especial volver a tocar en Bolivia después de tanto tiempo”, dice Siles sin falsas modestias.
Inicios y trayectoria
Tenía 11 años cuando profesores que habían llegado de Viena para enseñar en el Instituto Laredo lo escucharon tocar y se dieron cuenta de que tenía un talento especial que necesitaba ser pulido. Le sugirieron a él y a sus padres que se especialice en Europa.
Sin embargo, en la institución vienesa de la que eran parte los maestros no quisieron aceptarlo por su corta edad y accedieron recién cuando cumplió los 13 años.
“Era un año de prueba y si funcionaba me quedaba. Mi mamá me acompañó por dos meses, pero después tuve que quedarme solo. No fue fácil enfrentar una cultura diferente y un idioma distinto, pero creo que la pasión fue más fuerte”, cuenta Andreas, que actualmente vive en Salzburgo.
Pero, además de las ganas, el joven músico ha tenido que demostrar que estaba en un nivel alto. “En Europa hay muchos músicos que están a un nivel increíble y uno tiene que exigirse. Paso a paso he tratado de ir mejorando y creo que esa ha sido la clave, porque si uno trata de saltar etapas resulta más difícil”, cuenta el joven violinista.
Su constancia se hizo visible a escala internacional el año pasado cuando fue elegido por el director venezolano Gustavo Dudamel para ser el primer violín de la Orquesta Encuentro, que reunió a 59 jóvenes de 12 países durante 12 días en medio de la pandemia y realizó una serie de conciertos en España.
La actuación del músico boliviano fue destacada por varios medios de comunicación españoles en reseñas que realizaron de los conciertos.
“Fue una experiencia de ensueño trabajar con uno de los mejores directores del mundo. Aprendí muchas cosas del maestro Dudamel. No solo en el sentido musical, sino también de la parte humana, porque es una persona muy humilde, no se cree en el cielo y eso lo compartió con todos nosotros y fue una experiencia inolvidable”, cuenta Andreas.
Logros
Andreas ha dado conciertos en países de Europa y Asia y fue ganador del Antonio Vivaldi International Competition Vienna (Avicv). El año pasado estuvo entre los ganadores del City of Vittorio Veneto Violin, de Italia.
Este año, también ha vivido momentos inolvidables al tocar junto al violinista ruso Maxim Vengerov, una de las grandes figuras de la música académica actual. Para muchos es el mejor violinista del siglo XXI.
El violinista ruso actuó con la orquesta sinfónica de la Universidad de Salzburgo y entre los solistas estuvo Andreas Siles, que presentó el tercer Concierto para violín KV 216 de W. A. Mozart. “Imagínate estar tocando junto a uno de tus ídolos de la niñez. Fue una experiencia muy distinta, porque Vengerov viene de la escuela rusa y él es muy estricto. Él tenía sus ideas y tú las tenías que transportar a la música sí o sí. Fue un poco duro, pero al mismo tiempo aprendés otra manera y rapidísimo”, explica el violinista. El volver a tocar en Bolivia es también una manera de mostrar, asegura Andreas, algo de todo lo que ha aprendido en los últimos años y es por eso que en el concierto que este viernes y sábado dará junto a la destacada pianista Marianela Aparicio ha elegido un repertorio muy variado y de temas que también son los que le generan sentimientos especiales; por ejemplo, interpretará Sonata N.1 de Brahms, Tzigane de Ravel, Chanson d’amour de Suk y Vuelvo al sur de Piazzola. “Empezamos por un viaje por Europa, porque estamos empezando con una sonata de Brahms y terminamos en Sudamérica con Piazzola, pero de eso tal vez haya una sorpresa más dentro del concierto”, asegura el músico, que tiene muchas propuestas para seguir su carrera musical, pero a él le gustaría desarrollar su actividad como solista y también transmitir lo que ha aprendido a los jóvenes músicos de Bolivia, algo que espera hacer en sus próximas visitas al país, las que espera sean más seguidas.