Un estudio publicado por Crunchyroll junto al National Research Group (NRG) revela el imparable ascenso del anime como una de las fuerzas culturales más influyentes del mundo. Bajo el título Cómo el anime se convirtió en una fuerza cultural mundial, la investigación abarcó países como Brasil, México, EE.UU., India, Reino Unido, Alemania y Francia, con participantes de entre 13 y 54 años que consumen anime al menos una vez al mes.
Entre los jóvenes de 13 a 24 años, el 54% expresó que les gusta o aman el anime, situándolo en niveles de popularidad similares a figuras como Beyoncé (56%) y por encima de Kendrick Lamar (48%), aunque aún por debajo del futbolista Lionel Messi (67%). En adultos entre 29 y 44 años, el interés baja al 42%, y entre los de 45 a 54 años, a un 24%.
Más allá de cifras, el informe señala que las redes sociales han sido clave para la difusión de series como Jujutsu Kaisen, cuyo boom internacional fue impulsado por contenidos virales en plataformas como Instagram y TikTok. Casi 4 de cada 10 espectadores estadounidenses dijeron haber conocido la serie por redes sociales antes de verla.
Uno de los datos más reveladores es que el 88% de los adolescentes considera que el anime es una parte importante de su identidad, mientras que el 93% se siente orgulloso de ser fanático del anime. Esta identificación se alimenta de varios factores: la calidad de animación, los personajes profundos y relaciones complejas, y una narrativa creativa, según el 37%, 35% y 34% de los encuestados respectivamente.
Además, el 58% de los fans suele hablar de anime con amigos o familia, el 43% lo comparte en redes sociales, y el 42% lo ve acompañado. Respecto a la preferencia entre anime subtitulado o doblado, la Generación Z y los Millennials se inclinan por los subtítulos (34%), mientras que la Generación X prefiere las versiones dobladas (37%). Sin embargo, un 40% afirma disfrutar ambas formas, lo que sugiere una apertura general a distintas maneras de consumirlo.
El estudio también remarca que el anime, a diferencia de otras formas de animación, asume con seriedad las emociones humanas y la construcción de mundos, algo que lo distingue en un entorno cultural cada vez más irónico.