En los últimos tiempos, el concepto de trabajador ha evolucionado de manera significativa, pasando por distintas fases que reflejan los avances tecnológicos y los cambios socioeconómicos.
Esta transformación se ha acelerado en la era post pandemia, llevando consigo una redefinición del rol laboral y las habilidades necesarias para sobresalir en el mundo empresarial contemporáneo.
Antes de la pandemia, la noción de trabajador se centraba en la ejecución de tareas específicas dentro de un marco preestablecido, priorizando las habilidades técnicas y el conocimiento especializado en determinadas áreas. Sin embargo, con la irrupción de la crisis sanitaria y la consiguiente adopción masiva de tecnologías digitales para el trabajo remoto, el paradigma cambió.
Pablo Aramayo, docente de la carrera de Administración de Empresas de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, asegura que, sin duda, la pandemia y los avances tecnológicos han generado nuevos desafíos, donde la gente no quede exenta de capacitarse y afrontar los mismos para lograr los resultados que las empresas buscan.
“Hoy, las empresas ya no buscan trabajadores sino colaboradores que puedan resolver de forma efectiva el trabajo para conseguir los objetivos”, puntualiza.
Evidentemente, hoy en día, el término colaborador cobra mayor relevancia. Más que meros ejecutores de tareas, los colaboradores son agentes activos en la generación de valor para las empresas. De ellos se espera no solo competencia técnica, sino también habilidades blandas como la comunicación efectiva, el trabajo en equipo, la resolución de conflictos y la adaptabilidad.
“Generalmente, aquellas personas que van generando innovación, en todo sentido, son las más apreciadas, sobre todo, para las empresas que están en ese rol. Una empresa que no está innovando está sujeta al fracaso”, afirma el académico.
La innovación es permanente. Surgen ideas disruptivas para hacer cosas que generen valor a los clientes, consumidores y a la sociedad misma. Eso se ve reflejado en tantos emprendimientos que se desarrollaron en los últimos años fruto del desarrollo de competencias blandas, que antes no se las veía como importantes, pero que ahora generan éxito en las empresas.
La pandemia y los avances tecnológicos han presentado nuevos desafíos que exigen una rápida adaptación y aprendizaje por parte de los colaboradores. La capacidad para adquirir nuevos conocimientos y competencias se ha vuelto fundamental para mantenerse relevante en un entorno laboral en constante cambio.
Las empresas valoran cada vez más a aquellos colaboradores capaces de generar innovación en todas las áreas de su trabajo. La habilidad para proponer nuevas ideas y enfoques, así como para implementar soluciones creativas, se ha convertido en un activo invaluable en la era de la transformación digital.
El trabajo remoto, impulsado por la pandemia, pero ya en desarrollo desde hace años, ha ampliado las posibilidades de colaboración y ha exigido una mayor adaptabilidad por parte de los trabajadores. Plataformas como Zoom han facilitado la comunicación y la colaboración a distancia, permitiendo a los colaboradores desempeñarse desde cualquier lugar del mundo.
“La coyuntura, el avance tecnológico y el trabajo online han hecho de que generen una habilidad muy importante que es la adaptabilidad, porque con este shock tan fuerte que ha venido de la pandemia teníamos que hacer algo, no podíamos quedarnos tranquilos en casa”, señala Aramayo.
Este cambio en la dinámica laboral ha demostrado que el trabajo remoto puede ser igual de efectivo, e incluso más productivo en algunos casos, que el trabajo presencial en las empresas. La flexibilidad y la capacidad de adaptación son ahora habilidades clave para el éxito en el mundo laboral post-pandemia.
Sin embargo, según el académico, el utilizar documentos electrónicos o la nube lograron una mayor productividad y reducción de tiempos en la elaboración, presentación y agilización de trámites que permitieron, por ende, agilizar tiempos y “volvernos más productivos”.
“La necesidad, durante y post pandemia, hizo que se generen ideas disruptivas, que han dado paso, obviamente, a más trabajo, competitividad y personas que están desarrollando nuevas cosas”, indica.