En Bolivia y la región, la ciencia todavía lucha por ocupar un lugar central en las agendas nacionales. La doctora Estela Tango se ha convertido en una de las voces más firmes en favor de la investigación con equidad. Coordinadora Regional del Instituto Nacional de Investigación en Salud Global y docente de la Universidad Unifranz, lidera desde Bolivia un proyecto internacional que une ciencia y educación.
“A veces las mujeres no tenemos las puertas abiertas, peor en el campo investigativo. En Bolivia es complicado, porque no se le presta mucha atención a la investigación científica y el financiamiento es muy difícil de conseguir”, reconoce Tango.
Pese a ello Tango logró no solo abrirse camino, sino también crear oportunidades para otros, especialmente para jóvenes investigadoras que hoy lideran la investigación en Bolivia.
Ciencia con acento latinoamericano
Desde su rol en el Instituto, Tango coordina un proyecto regional financiado por el Reino Unido, en el que participan Colombia y Guatemala. La iniciativa busca fortalecer las capacidades científicas de universidades latinoamericanas y promover la formación de nuevos investigadores.
“Este proyecto nos ha abierto muchas puertas y nos ha dado muchos beneficios para poder crecer. Estamos apoyando e impulsando la investigación científica con los jóvenes y profesionales en la universidad”, explica.
Su trabajo se centra en un principio claro: investigar para transformar. “Si un país no investiga, no tiene desarrollo”, sentencia.
Disciplina, ética y constancia
Formada en Inglaterra, donde cursó una maestría, Tango trajo a Bolivia una cultura de trabajo basada en la disciplina y la planificación. “Aprendí la cultura de los países desarrollados, la disciplina constante. Eso es lo que intento transmitir a los jóvenes investigadores”, comenta.
En el centro que dirige, la consigna es clara: “Hora trabajada, hora producida, hora pagada.” Esta ética laboral busca romper con la informalidad que a menudo frena la investigación en la región.
“A los estudiantes les cuesta al principio, porque nuestra cultura es diferente, pero cuando ven que todo lo que se planifica se cumple y se logran los objetivos, entienden que la disciplina lleva al éxito”, sostiene.
Romper barreras y equilibrar oportunidades
Tango sabe que la equidad de género en la ciencia no se consigue solo con discursos, sino con acciones concretas. En su centro, promueve un ambiente donde hombres y mujeres tienen las mismas posibilidades de desarrollo.
“Las mujeres, como los hombres, todos somos capaces. Uno tiene que creérsela”, afirma con convicción. “Nuestro cerebro puede desarrollar diferentes actividades a la vez; tenemos esa ventaja. Lo importante es aprovechar las oportunidades, porque cuando llegan, no vuelven”.
Para ella, la inclusión no solo es una cuestión de justicia, sino de innovación y progreso. “La innovación va junto con la investigación. Si no investigamos, tampoco sabemos cómo innovar. Estimulamos la iniciativa, el pensamiento crítico y la creatividad de los estudiantes”, explica.
Además, subraya que toda investigación debe estar guiada por principios éticos. “Trabajamos mucho la ética en investigación, en salud y en todas las áreas. No hay ciencia sin valores”, asegura.
Inspirar a las nuevas generaciones
Cuando se le pregunta qué mensaje daría a las jóvenes que sueñan con dedicarse a la ciencia, la doctora Tango responde sin dudar:
“Si tienen sueños grandes, dedíquense con respeto y ética. No tengan límites. Cuando uno sueña alto, lo consigue, pero hay que ser constante, responsable y trabajar con cuerpo y alma.”
Agrega: “A veces es complicado, porque las mujeres tenemos familia, hijos y muchas responsabilidades, pero siempre hay un espacio para dedicarnos. Investigar es crear futuro, y ese futuro también puede tener rostro de mujer.”
La historia de la doctora Estela Tango no solo es la de una científica destacada, sino la de una mujer que ha sabido abrir caminos donde antes había muros. Su labor combina la rigurosidad de la ciencia con la pasión por educar, inspirar y transformar.