Los retiros masivos de depósitos, en un contexto de agresiva subida de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) para contener la inflación en EEUU, generaron la caída de tres bancos en menos de una semana, marcando las peores quiebras desde la crisis financiera de 2008 e intraquilizando los mercados bursátiles.
Todo empezó la noche del miércoles 8 tras el anuncio de la liquidación de Silvergate Bank, un pequeño banco que se había convertido en el destino favorito de la comunidad de las criptomonedas.
La entidad con sede en La Jolla, California, tuvo que enfrentar una ola de retiros de fondos que la dejó imposibilitada de cumplir con sus compromisos.
Esa misma noche, el Silicon Valley Bank (SVB), preferido de las start-ups y decimosexto banco más grande de EEUU por activos que a fines de 2022 tenía 209.000 millones en activos y aproximadamente 175.400 millones en depósitos, anunció que también estaba sufriendo retiros masivos.
El viernes, mientras se anuncia la quiebra del SVB y su toma de control por las autoridades federales, otro banco, Signature Bank, el 21º banco por tamaño de negocios del país, fue cerrado el domingo por los reguladores.
La evaluación de las autoridades fue que existía un “serio riesgo de contagio y de retiros masivos” entre los clientes que tenían fondos por encima de lo garantizado por el aparato federal en esos dos bancos”, explicó la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, ante una comisión del Senado.
El Tesoro, la Fed y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) garantizaron la recuperación de todos los depósitos, para tranquilizar al mercado y evitar contagio a otras entidades.
Reacciones y salvataje
En medio de estos temores, la Reserva Federal anunció un mecanismo para dar fondos a bancos si los necesitaran para responder a la demanda de sus clientes.
El sistema bancario de EEUU es sólido a pesar de las recientes turbulencias causadas por la quiebra de tres bancos, afirmó el jueves la secretaria del Tesoro, Janet Yellen.
El lunes, las bolsas europeas caían con fuerza por el temor al contagio en el sector bancario, tras las quiebras en EEUU. Mientras que el jueves, tras el cierre de los mercados, la Fed anunció que prestó casi 12.000 millones de dólares a los bancos de EEUU desde el domingo. Ese mismo día, el First Republic, decimocuarto banco estadounidense en volumen de activos con 212.000 millones a fines de 2022, estuvo en el centro de la tormenta en Wall Street, con su acción en caída, pero rebotó con fuerza cuando 11 grandes bancos salieron al rescate de su competidor para evitar una eventual quiebra y sostener así el sector. Bank of America, Citigroup y JPMorgan, entre otros, aceptaron colocar $us 30.000 millones en depósitos en First Republic, como señal de su “confianza en el sistema bancario” del país, según un comunicado conjunto. Temores de contagio En Suiza, el Credit Suisse entró en la tormenta el miércoles y se derrumbó en bolsa 24,24%, tras la negativa de su principal accionista, el Banco Nacional Saudita, a ampliar su capital en la entidad, con problemas desde hace meses. Sin embargo, el jueves su acción se recuperó luego de que la entidad anunciara que pedirá prestados hasta 50.000 millones de francos suizos (53.700 millones de dólares) del banco central para continuar con su restructuración. El mayor banco de Suiza, UBS, ahora está en conversaciones para comprar Credit Suisse de forma total o parcial, según una información del Financial Times. Crisis sistémica, descartada “Estamos en una situación muy diferente a la de 2008”, dijo en rueda de prensa en París Álvaro Pereira, economista en jefe interino de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. “Hemos creado una regulación más sólida, los bancos centrales y los reguladores también han aprendido de las crisis pasadas (...) y la mayoría de bancos del mundo están muy bien capitalizados”, explicó el economista. Un conjunto de normas que, según él, ha demostrado “eficacia” en cuanto a las exigencias de liquidez y fondos propios de las entidades bancarias. Todo empezó la noche del miércoles 8 tras el anuncio de la liquidación de Silvergate Bank, un pequeño banco que se había convertido en el destino favorito de la comunidad de las criptomonedas. La entidad con sede en La Jolla, California, tuvo que enfrentar una ola de retiros de fondos que la dejó imposibilitada de cumplir con sus compromisos. Esa misma noche, el Silicon Valley Bank (SVB), preferido de las start-ups y decimosexto banco más grande de EEUU por activos que a fines de 2022 tenía 209.000 millones en activos y aproximadamente 175.400 millones en depósitos, anunció que también estaba sufriendo retiros masivos. El viernes, mientras se anuncia la quiebra del SVB y su toma de control por las autoridades federales, otro banco, Signature Bank, el 21º banco por tamaño de negocios del país, fue cerrado el domingo por los reguladores. La evaluación de las autoridades fue que existía un “serio riesgo de contagio y de retiros masivos” entre los clientes que tenían fondos por encima de lo garantizado por el aparato federal en esos dos bancos”, explicó la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, ante una comisión del Senado. El Tesoro, la Fed y la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) garantizaron la recuperación de todos los depósitos, para tranquilizar al mercado y evitar contagio a otras entidades. Reacciones y salvataje El sistema bancario de EEUU es sólido a pesar de las recientes turbulencias causadas por la quiebra de tres bancos, afirmó el jueves la secretaria del Tesoro, Janet Yellen. El lunes, las bolsas europeas caían con fuerza por el temor al contagio en el sector bancario, tras las quiebras en EEUU. Mientras que el jueves, tras el cierre de los mercados, la Fed anunció que prestó casi 12.000 millones de dólares a los bancos de EEUU desde el domingo. Ese mismo día, el First Republic, decimocuarto banco estadounidense en volumen de activos con 212.000 millones a fines de 2022, estuvo en el centro de la tormenta en Wall Street, con su acción en caída, pero rebotó con fuerza cuando 11 grandes bancos salieron al rescate de su competidor para evitar una eventual quiebra y sostener así el sector. Bank of America, Citigroup y JPMorgan, entre otros, aceptaron colocar $us 30.000 millones en depósitos en First Republic, como señal de su “confianza en el sistema bancario” del país, según un comunicado conjunto. Temores de contagio Sin embargo, el jueves su acción se recuperó luego de que la entidad anunciara que pedirá prestados hasta 50.000 millones de francos suizos (53.700 millones de dólares) del banco central para continuar con su restructuración. El mayor banco de Suiza, UBS, ahora está en conversaciones para comprar Credit Suisse de forma total o parcial, según una información del Financial Times. Crisis sistémica, descartada Un conjunto de normas que, según él, ha demostrado “eficacia” en cuanto a las exigencias de liquidez y fondos propios de las entidades bancarias.
El desplome provocó un efecto dominó en el sector bancario europeo, con caídas de más de 10% de Deutsche Bank, Commerzbank, Société Générale, BNP Paribas, Banco Sabadell y Banca Monte dei Paschi.
La OCDE descartó que haya un riesgo de “crisis sistémica” comparable a la de 2008, días después de las quiebras en EEUU, que suscitaron una oleada de pánico en bolsa entre los valores bancarios.
“Los bancos franceses y europeos son extremadamente sólidos”, aseguró el viernes el jefe del banco central francés, François Villeroy de Galhau,
“Los bancos europeos no están en la misma situación que algunos bancos estadounidenses por una razón muy simple, y es que no están sometidos a las mismas reglas”, dijo a la cadena BFM Business y puso de relieve el corpus regulatorio aplicado en Europa tras la crisis financiera de 2008, conocido en la jerga financiera como “Basilea III”.
Los retiros masivos de depósitos, en un contexto de agresiva subida de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) para contener la inflación en EEUU, generaron la caída de tres bancos en menos de una semana, marcando las peores quiebras desde la crisis financiera de 2008 e intraquilizando los mercados bursátiles.
En medio de estos temores, la Reserva Federal anunció un mecanismo para dar fondos a bancos si los necesitaran para responder a la demanda de sus clientes.
El desplome provocó un efecto dominó en el sector bancario europeo, con caídas de más de 10% de Deutsche Bank, Commerzbank, Société Générale, BNP Paribas, Banco Sabadell y Banca Monte dei Paschi.
En Suiza, el Credit Suisse entró en la tormenta el miércoles y se derrumbó en bolsa 24,24%, tras la negativa de su principal accionista, el Banco Nacional Saudita, a ampliar su capital en la entidad, con problemas desde hace meses.
La OCDE descartó que haya un riesgo de “crisis sistémica” comparable a la de 2008, días después de las quiebras en EEUU, que suscitaron una oleada de pánico en bolsa entre los valores bancarios.
“Estamos en una situación muy diferente a la de 2008”, dijo en rueda de prensa en París Álvaro Pereira, economista en jefe interino de la Organización para la Cooperación y el Desarollo Económicos.
“Hemos creado una regulación más sólida, los bancos centrales y los reguladores también han aprendido de las crisis pasadas (...) y la mayoría de bancos del mundo están muy bien capitalizados”, explicó el economista.
“Los bancos franceses y europeos son extremadamente sólidos”, aseguró el viernes el jefe del banco central francés, François Villeroy de Galhau.
“Los bancos europeos no están en la misma situación que algunos bancos estadounidenses por una razón muy simple, y es que no están sometidos a las mismas reglas”, dijo a la cadena BFM Business y puso de relieve el corpus regulatorio aplicado en Europa tras la crisis financiera de 2008, conocido en la jerga financiera como “Basilea III”.