El presidente Vladimir Putin dijo ayer que el mundo entraba en la década “más peligrosa” desde 1945 y que Rusia, en plena ofensiva militar en Ucrania, luchaba por su “derecho a existir” ante potencias occidentales que tratan “desesperadamente” de mantener su hegemonía.
“La próxima será probablemente la década más peligrosa, impredecible y, al mismo tiempo, importante desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, dijo Putin en Moscú a los miembros del Club de Discusión Valday, agregando que la situación es, “hasta cierto punto, revolucionaria”.
La actual operación militar en Ucrania, agregó, es solo parte de “los movimientos tectónicos en todo el orden mundial”.
“Rusia no está desafiando a las élites occidentales, Rusia solo está tratando de defender su derecho a existir”, en tanto que las potencias occidentales pretenden “destruir, borrar del mapa” a Rusia, afirmó.
Según Putin, las potencias occidentales son incapaces de “gobernar la humanidad por sí solas”, aunque “tratan desesperadamente de hacerlo”.
“La mayoría de los pueblos ya no soportan más eso”, insistió.
Rusia lanzó a fines de febrero una ofensiva contra Ucrania que topó con una férrea resistencia, apoyada por los países occidentales. En las últimas semanas, el ejército ruso sufrió varios reveses ante una contraofensiva en el este y sur, en tanto que Rusia bombardeó infraestructuras que privaron a gran parte de Ucrania de electricidad.
Conjeturas nucleares
En su intervención ante el grupo de reflexión ruso, Putin reiteró su acusación de que Ucrania planea lanzar una “bomba sucia” sobre su propio territorio, para acusar a Rusia, y pidió que el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) envíe una misión “lo antes posible” a Ucrania.
Ucrania sospecha por su lado que Rusia podría lanzar ese tipo de bomba para justificar el uso de armas nucleares convencionales.
Una bomba sucia es un dispositivo convencional al que se ha añadido material radioactivo, biológico o químico que se esparcirá con la explosión.
Putin afirmó que usar armamento nuclear en Ucrania no tendría “sentido, en términos políticos ni militares”, para Rusia.
El conflicto y las sanciones occidentales contra Rusia provocaron una disparada de los precios de los alimentos en todo el mundo y de las facturas de gas en Europa, en vísperas de la llegada del invierno boreal.
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