Otro espacio de regulación de las aguas se encuentra amenazado. La laguna Claracuta, ubicada por la zona de la avenida G77, corre el riesgo desaparecer si no se toman medidas urgentes para su protección.
En la última década, este reservorio de agua, que originalmente tenía una superficie de19.328 m2, perdió más de la mitad de su superficie (ahora tiene menos de 8.000 m2) debido a la acumulación de basura y a los loteamientos. Precisamente, los avasalladores aprovecharon esta situación para rellenar parte de ella con cascote y ahora estos asentamientos están casi consolidados, pues no solo hay casas improvisadas sino también varias de material. La situación de este espacio sale a flote, después de lo que venía ocurriendo con la laguna Guapilo, que se había convertido en un basurero de llantas y desechos comunes. En el caso de Claracuta, si bien hace dos años se hizo una intervención del lugar y se declaró una pausa ecológica, los concejales de oposición observan que no hay un plan sostenido para su protección y cuidado. Además, ven lentitud en las acciones para la recuperación del sector que ha sido invadido. La concejala Lola Terrazas recordó que en 2021 se logró una pausa ecológica, la misma que está vigente. Aquella vez se logró rescatar incluso algunos ejemplares de capiguara, que fueron trasladados a otros espacios para un mejor cuidado, y se promovió una limpieza profunda de la laguna. Sin embargo, Terrazas observa que no hay un plan sostenido para su mantenimiento y las tareas son esporádicas. Hizo notar que hace dos meses se realizó una limpieza, pero ahora el agua nuevamente se encuentra verdosa, hay basura en sus alrededores y personas en situación de calle merodean en el lugar. La situación es palpable al visitar el lugar, ya que sobre las orillas hay varias viviendas precarias y otras de ladrillo. También se observa camiones arrojando cascotes y desechos comunes sobre los bordes, además hay gente en situación de calle que llega bañarse o lavar sus pertenencias. “Hace dos meses han terminado de hacer limpieza, pero falta lo más importante: un plan de protección y cuidado. La laguna está reducida en un 40% de su tamaño original porque avasalladores rellenaron casi el 60% con escombros y se asentaron sobre esa superficie”, dice Terrazas. Por su lado, el concejal Federico Morón señaló que hubo un descuido de la laguna desde la anterior gestión municipal y que uno de los principales problemas son los loteamientos, que han tapado la superficie en más de 60%. Esto también genera problemas de inundación en temporada de lluvias, lo que provoca reclamos constantes de los vecinos. Fernando Melgar, residente de la zona, confirma que cuando llueve el agua se desborda, afectando los barrios Santa Clara, 16 de Noviembre y Trapero. “La laguna ya no recibe el mismo caudal por la ocupación ilegal de predios”, dice Melgar. La ingeniera Sandra Quiroga manifestó que dicha la laguna tiene la función de regular las aguas de lluvia, pero, si su tamaño se sigue reduciendo, aumentarán los riesgos de inundación en la zona. Insiste en que debe haber un plan de manejo de las lagunas de regulación de la ciudad. Al respecto, el subalcalde del Distrito 5, Rubén Darío Flores, informó que hace un mes se ejecutaron labores de dragado y retiro de lodo para recuperar la capacidad de almacenamiento de las aguas de lluvia y así evitar la inundación de los barrios más próximos, por lo que asegura que recibe un mantenimiento periódico. Lo mismo señaló el jefe de Drenaje de la Secretaría Municipal de Obras Públicas, Jorge Siles, quien manifestó que la laguna Claracuta, así como Guapilo y Esperanza, fueron limpiadas dentro del plan de mantenimiento que ejecuta la comuna. Por su lado, Luis Orellana, director de Control ambiental de la Secretaría Municipal de Medio Ambiente, dijo que, a fin de evitar conexiones cruzadas que vierten algún tipo aguas residuales a los canales, se realizan inspecciones, y se ejecutan programas de control y vigilancia en zonas aledañas. Sobre los loteamientos, el subalcalde indicó que se han iniciado los procesos legales para el retiro de los avasalladores.