Durante dos días y dos noches desde el sismo de magnitud 7,8, miles de socorristas trabajaron en temperaturas gélidas para encontrar a sobrevivientes bajo los edificios derrumbados a ambos lados de la frontera. El responsable de la Media Luna Roja turca, Kerem Kinik, advirtió que las primeras 72 horas eran críticas en las labores de rescate, pero señaló que estas se veían entorpecidas por las “severas condiciones meteorológicas”. Aun así, los trabajadores de emergencia pudieron salvar ayer a varios niños encontrados bajo un bloque colapsado en la castigada provincia turca de Hatay, donde municipios enteros desaparecieron. “De repente oímos voces (...) Inmediatamente oímos las voces de tres personas al mismo tiempo”, dijo el socorrista Alperen Cetinkaya. “Esperamos más de ellos (...) las opciones de sacar gente con vida aquí son muy altas”, agregó. El saldo provisional de la tragedia se eleva ya a más de 15.000 personas muertas. En Turquía, donde se declararon 7 días de luto y un estado de emergencia de tres meses en las provincias más castigadas, el número de fallecidos alcanzó las 12.391 personas, según las autoridades. En Siria, país castigado por más de una década de guerra civil, el balance llega a 2.992 muertos, según el balance del Gobierno de Damasco y de los equipos de protección civil en las zonas rebeldes. El jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que el tiempo se agota para los miles de heridos y desaparecidos entre los escombros. “¿Dónde está el Estado?” A medida que pasan las horas, también crece la frustración y el enfado por la escasa ayuda que llega a algunas áreas situadas en zonas de difícil acceso o afectadas por los conflictos geopolíticos de la zona. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que visitó la provincia de Hatay, observó “deficiencias” en la respuesta al terremoto y dijo que “es imposible estar preparado para una catástrofe así”. En este contexto de críticas al Gobierno, Twitter era inaccesible ayer en los principales proveedores de telefonía móvil. “¿Dónde está el Estado? ¿Dónde está?”, se desesperaba Ali en la ciudad turca de Kahramanmaras, en el epicentro del sismo, que todavía esperaba hallar con vida a su hermano y su sobrino. La angustia era compartida en la localidad siria de Jindires, en una zona controlada por los rebeldes, donde “hay más gente bajo los escombros que encima de ellos”, según su residente Hassan. “Hay alrededor de 400, 500 personas atrapadas debajo de cada edificio, con solo diez intentando sacarlos. Y no hay máquinas”, se lamentaba. Aisladas por el régimen de Damasco, las zonas bajo control rebelde dependen de los esfuerzos de los Cascos Blancos, voluntarios de protección civil, que imploraron ayuda a la comunidad internacional. Ayuda internacional La ayuda a Siria es una cuestión delicada para numerosos países occidentales. Aunque está sancionado por Bruselas, el Gobierno de Bashar al Asad hizo llegar una petición formal de ayuda a la Unión Europea, indicó Janez Lenarcic, el comisario comunitario de Gestión de Emergencias. Por ahora, Siria cuenta principalmente con la ayuda de Rusia, su aliado. En Alepo, soldados rusos salvaron a un hombre de los escombros en la noche del martes al miércoles, indicó el Ministerio ruso de Defensa. “Dejen de lado la política y permitan que realicemos nuestra tarea humanitaria”, dijo a AFP un alto responsable de Naciones Unidas, urgiendo al Gobierno de Siria a facilitar la entrega de ayuda humanitaria en las zonas bajo control rebelde. En las zonas más afectadas de Turquía, los comercios estaban cerrados, no había calefacción por el corte de las líneas de gas y encontrar petróleo era complicado. También, para muchos, era difícil encontrar esperanza. “Mi sobrino, mi cuñada y la hermana de mi cuñada están en los escombros. Están atrapadas bajo las ruinas y no hay señales de vida”, decía Semire Coban, profesora en Hatay. Decenas de países, desde China hasta Estados Unidos pasando por Ucrania o Emiratos Árabes Unidos, prometieron ayuda a Ankara, y la Unión Europea anunció una conferencia de donantes a principios de marzo en Bruselas. El acceso a Twitter fue bloqueado en las principales redes de telefonía móvil de Turquía, con el telón de fondo de las crecientes críticas en línea respecto a la poca respuesta del gobierno al terremoto de esta semana.
Los equipos de rescate en Turquía y Siria seguían rescatando ayer a contrarreloj a supervivientes atrapados en los escombros del potente terremoto del lunes, que dejó ya más de 15.000 muertos.Lea también
Dw
Turquía restringe acceso a Twitter por ola de críticas al Gobierno tras el terremoto