A cuatro años del traslado de comerciantes a los nuevos mercados municipales, muchos de los puestos se encuentran abandonados y los alrededores de los centros de abastecimiento antiguos están rebasados por el caos.
Una muestra es lo que ocurre en el área de parqueo del mercado minorista La Ramada, cuyos puestos están cerrados, mientras que por las noches los pasillos son mal utilizados como refugio de malvivientes, según denuncias de algunos vecinos.
Aseguran que muchos dueños de puestos solo aparecen cuando ellos salen a protestar para exigir que este espacio sea destinado a otro uso, en beneficio de la zona.
Los pocos vendedores que se quedan en sus puestos también deben lidiar con la inseguridad, como cuenta Cristina Díaz, que se dedica a la venta de mochilas, quien asegura que ha sido víctima de asaltos debido al abandono de los locales, que atrae la presencia de malvivientes.
Este espacio fue cedido a cerca de 2.800 ambulantes del mercado antiguo La Ramada que no lograron conseguir puestos en la nueva infraestructura. La Alcaldía, a modo de compensación, le dio este lugar, de 10.000 m², que estaba destinado para el parqueo de unos 400 vehículos.
En la actualidad el número de puestos ha sido incrementado a 3.700 puestos, de los cuales solamente 250 abren a diario mientras el resto se encuentra cerrado.
Esta situación preocupa a los vecinos que son los que tienen que lidiar con el caos y con la inseguridad que se genera en este ambiente.
El nuevo La Ramada está ubicado en el Distrito 10 de la ciudad y fue una las banderas del ordenamiento de mercados de la anterior gestión municipal, pero no lograron poner orden.
Precisamente las calles del antiguo La Ramada han sido rebasadas por los ambulantes, que se asientan hasta en la calzada para vender su mercadería. No respetan ni el camellón central de la avenida Grigotá, pues colocan sus productos en el piso y en los asientos, incluso, las vías son copadas por camiones que ofrecen mercadería y alimentos, cerrando el paso al tránsito vehicular.
Algunos comerciantes reconocen que han optado por abandonar sus puestos para volver a las calles porque las ventas son bajas.
Gladys Hinojosa, una de las comerciantes que tiene su snack en el nuevo mercado La Ramada, reconoce que muchos dejan sus puestos para volver a ocupar el espacio público. Algunos comerciantes contaron que han intentado otro tipo de actividades para atraer a los compradores, como ferias, pero ni así lograron cumplir con el objetivo. El nuevo mercado minorista La Ramada fue construido sobre una superficie de terreno de 93.450 metros cuadrados, de los cuales 21.748 metros corresponden a 4.200 puestos de venta y más de 20.000 para un área de estacionamiento. Su infraestructura tiene tres bloques, que está ubicada en el sexto anillo, entre la avenida Moscú y doble vía La Guardia. En mayo de 2018, los comerciantes afiliados a la Federación de Gremiales Unidos, a la cabeza de Jaime Flores, lograron que se les otorgue un área de equipamiento destinada a parqueo. El representante de este sector también pidió a las actuales autoridades que investiguen y fiscalicen los traslados porque se utilizó “la plata del pueblo y la misma no se puede malgastar en elefantes blancos”, complementó el dirigente que también tiene su puesto de librero. Por último, Arroyo señaló alguna de las cosas que faltan para que los nuevos mercados funcionen es la implementación de paradas interprovinciales, cajeros automáticos y accesos pavimentados. Inversión millonaria “Se han gastado millones de bolivianos no solamente para trasladar a los gremiales, sino también para la construcción de la infraestructura que alberga a los nuevos mercados municipales. Además, no se está haciendo cumplir las leyes porque estos puestos que están cerrados, tienen dueño y por eso estamos planteando al Ejecutivo que puesto que no esté cumpliendo su labor social que sean revertidos” acotó la autoridad. Terrazas añadió que si no se cumplen estas sanciones, se estaría realizando un daño económico al Estado y las autoridades administrativas incumpliendo sus deberes. El caso del mercado nuevo La Ramada el costo de inversión en las dos fases fue de Bs 130 millones para la construcción. En tanto que para la nueva edificación el gasto fue de Bs 90 millones y para habilitar los caminos de acceso fue de Bs 50 millones de inversión. Operativos municipales Además, informó que han desplazado puntos fijos en la alameda de la avenida Grigota, en las calles aledañas a Los Pozos antiguo y en los alrededores del obelisco del Plan Tres Mil. Estos trabajos los han realizado junto a Tráfico y Transporte y Administración Tributaria para notificar a los comerciantes y verificar las patentes, además de las autorizaciones de algunas de las actividades económicas de los mercados. “Para darle solución al problema de los asentamientos, estamos haciendo un trabajo sostenible en vez de operativos parches. En la planificación que tenemos en Los Pozos nos vamos a mantener por lo menos unos 15 días”, explicó.
También comentaron que no quieren arriesgarse a salir seguido de los puestos que tienen porque la Alcaldía “está vigilando” y si encuentra un puesto vacío, lo revierte.
Amarildo Arroyo, uno de los dirigentes, cree que la política de reordenamiento de mercados no sirvió para nada.
“Faltan un montón de cosas para que esto funcione, cuatro años han pasado del traslado del mercado y los problemas siguen”, manifestó.
La vicepresidenta del Concejo Municipal, Lola Terrazas, indicó que al encontrar los nuevos centros de abastecimiento, como el minorista La Ramada, con las persianas cerradas y a sus propietarios vendiendo en otras zonas de la ciudad, estas infraestructuras pasan a ser inversiones que no cumplen su objetivo.
Sobre el problema de los ambulantes, el subdirector administrativo de la Defensoría de los Espacios Públicos de la comuna, Manfredo Borda, indicó que están realizando acciones para tener las aceras y calles libres de los asentamientos.
Aseguró que está trabajando dentro de los centros de abastecimiento “más conflictivos”, como Los Pozos, La Ramada y la rotonda del Plan Tres Mil. “Hemos entrado con otro chip, que es el de la no violencia y sin quitarle nada a nadie. Entramos socializando y con el dialogo, nos sentamos con los dirigentes para coordinar y para explicarles la ley de espacio público”, acotó Borda.