¿Se requerirá firmas para acometeruna reforma judicialcuando es insostenible la presiónde la población que exigeuna reforma de la justiciacon impronta disruptiva?
El pueblo exige una reforma no simplemente corrigiendo o mejorandoaspectos administrativos. Toda reforma propiamente dicha debe ser entendida como una mejora sensible en un rasgo social particular, en este caso la justicia y sus operadores, más bien en unaspecto funcional, es decir un cambio radical con ruptura brusca de la rutina que ocasiona un cambio determinante.
La manida costumbrebastante reverencial de apoyarseen los criterios de consultoreso funcionarios internacionales que notoriamente no conocen la idiosincrasia y el entramado difícil de la justicia boliviana y de sus operadores no es la medida acabada de una reforma. Se dice que hay injerenciapolítica en la justicia que es una afirmación real y veraz, además de incontrovertible, empero, seguirá existiendo injerencia política después de una reforma, entonces ¿Cómo se soluciona este endémico tema definitivamente? solo existe unamanera efectiva y es la formación moral y académica de los juecesque, con estas elevadas cualidades, rechazarán por conviccióninterna y dignidad cualquier atisbode injerenciao a la injerenciapolítica directa.
Para lograr este ansiado objetivo se debe comenzar por la base formandouna nueva generaciónde operadores judiciales y, para asumir el sensible cargo de impartir justicia, deben superarsatisfactoriamenteexigencias invariables ydrásticas en el rendimiento personal, es decir, académico, arte de saber hacer yla disposiciónincólumede no contaminarsecon la corrupción, apuntalados porsu asimilada conciencia moral que es el detente másvaliosoy efectivocuando se debe juzgar a las personas con equidadplena, aplicandoe interpretando los ordenamientos jurídicos actuales con dedicación de apostolado y luego de esa encomiable y proba labor por los demás, pasar a la historia como un servidor público ejemplar.
No correspondeindicar que el presupuesto para la justicia es exiguo pues es superior a otras actividades importantes para el desarrollo del país, además que las remuneraciones a los juecesson satisfactoriasen equiparacióncon las condiciones de vida y los indicadores económicos del país. Pagar más a los jueces nunca garantizaráuna justicia imparcial, sólouna conciencia moralacabada y sólidaapoyada por un conocimiento jurídico siempre en evolución y estudio constante; un buen juez o abogadodebe estudiar toda su vidapor la naturaleza de la actividad y la dinámica de las sociedades, amén de la perfección continua del delito.
No puede haberfalencia de personal en los jueces y si se produce ese estado temporal es porquelos propios jueces se desacreditan con ilícitas sentencias y determinaciones, molicie en la diligente atención a los ciudadanos que sufren y son destituidos, tomando la posta otros jueces diletantes o inexpertos que continúan con las endémicas mañas que sus propios subalternos les transmiten, entonceses como el mito de Sísifo: inacabable y seguirá campeando la corrupción.
Otro ámbito deimplementación inmediata y de real trascendencia futura es lareactivación de la carrera judicial para acometer una reforma que complazca a la población, con un plan de estudiosexigente y renovado y quienes deben enseñaren este recintoson los profesionales en Derecho con solvente y probada experiencia de mínimo 10 o más años de cátedra, llamadosa esos puestos por convocatoria pública, así la población sabráquienes asumiránla enseñanza de la nueva generación de jueces.