La crisis sanitaria toca fondo. Al drama de la gente por la sobresaturación de los hospitales y la demora en la atención, se suma un paro médico nacional por 15 días, que se cumplirá a partir del próximo lunes en el sistema público y de la seguridad social si es que el Gobierno aprueba una norma que atenta contra la seguridad social a corto plazo y la existencia de los colegios de profesionales.
La sola noticia de esta medida, sumado al paro indefinido por el censo, angustia a los pacientes que permanecen en las puertas de los hospitales aguardando por atención médica, pues algunos esperan hasta un mes para acceder a una cita en consulta externa, incluso si se trata de un caso de emergencia.
Este miércoles, las filas y aglomeraciones que se registran todos los días en el hospital San Juan de Dios fue engrosada por enfermos que tienen citas médicas para la próxima semana y les preocupa quedarse sin atención. Llegaron para recabar información sobre las programaciones, pero no encontraron respuesta ni atención a su demanda.
Entre ellos se encontraba Julio Quispe, quien tiene programada una consulta para el martes 25. El hombre lleva esperando tres semanas por esa cita y sabe que si hay paro deberá esperar que se levante la medida para reprogramar su atención. Señala que tiene problemas gástricos y por las noches no puede dormir por los cólicos, por lo que precisa una consulta urgente con el gastroenterólogo.
“Un paro siempre es un perjuicio. Cuesta tanto conseguir una ficha y ahora no sabemos qué va a pasar con nosotros, no sabemos cuándo harán programaciones”, se quejaba sin que nadie le dé información al respecto.
Mary del Carmen Ledesma salió a tomar aire afuera del San Juan de Dios para no llorar de la impotencia porque se encontró con un letrero que informaba que las programaciones para cardiología y otras especiales están suspendidas hasta nuevo aviso.
La joven madrugó por una ficha para su padre con problemas cardiacos, quien después de varias semanas de peregrinar por centros de salud consiguió una orden de derivación para este hospital de tercer nivel.
“Ahora no sé qué voy hacer. Costó conseguir la referencia para este hospital. Mi papá está delicado y con el paro que se viene, no sé cuándo voy a conseguir otra orden para otro hospital”, se lamentaba.
En los servicios de internación había más movimiento de lo habitual. En las salas, los médicos hablaban con los pacientes sobre la posibilidad de reprogramar las cirugías porque si hay paro trabajarán con personal reducido y se priorizarán las operaciones de emergencia.
Hubo pacientes que optaron por solicitar el alta médica ante la posibilidad que sus cirugías sean pospuestas hasta después del paro.
En el hospital Mario Ortiz también había preocupación entre los padres de familia que llegaron con sus hijos para que sean atendidos. Miguel Molina llevó a su niño, de siete meses, que nació con labio leporino y paladar hendido.
Ayer inició los exámenes previos para una cirugía de corrección de la malformación congénita. Para acceder a esa atención tuvo que madrugar la semana pasada, hacer fila y esperar una cita. Le preocupa que se siga postergando la cirugía si es que se suspende la atención.
En el hospital de Niños también estaba Lorenzo Antelo y su esposa, quienes llevaron a su niña de cuatro años para una revisión médica. Tiene problemas de garganta y probablemente requiera de una intervención mayor. Antelo espera que se encuentre una solución a los conflictos para que no se afecte la atención médica. Mientras tanto, los galenos justifican la medida ante la pretensión de implementación del Sistema Único de Salud de Trabajadores del Estado (Suste), con lo que aseguran que el único interés es tener dos tipos de seguros, con el fin de terminar con la vigencia de la seguridad social a corto plazo, que consideran que es una conquista social de los trabajadores. Denuncian, a través de un comunicado, que este proyecto pretende modificar la estructura del Ministerio de Salud y Deportes, proponiendo la creación de un Viceministerio de Investigación, Tecnologías en Salud y Talento Humano, que pretende atentar contra la existencia de los colegios de profesionales de salud, sociedades científicas, las federaciones y sindicatos del país. “De aprobarse estas atentatorias determinaciones, declarar paro nacional de 15 días a partir de las cero horas del día lunes 24 de octubre con la atención de los servicios de emergencias”, dice el primer punto de la resolución. El Gobierno Vincula a Larrea con el movimiento cívico que promueve movilizaciones exigiendo censo el 2023 y asegura que el dirigente de los médicos “intenta organizar un paro nacional con documentos falsos y argumentos ilusorios”. Sobre el proyecto, que aseguran que consta de 64 hojas y está elaborado por autoridades en salud de Bolivia, el presidente del Colegio Médico de La Paz, Édgar Villegas, dijo que el documento no puede ser falso, ya que tiene la foto del ministro de Salud y figuran los nombres de quienes participaron en la elaboración de este proyecto, por lo que presumen que el documento existe y salió desde el Ministerio de Salud.
De todas maneras, también convocaron a una reunión ampliada de emergencia del Consejo Médico Nacional y Conasa, para este viernes en el Colegio Médico de Cochabamba, donde se reunirán todos los sectores de profesionales, federaciones y sindicatos.
Por su parte, el Ministerio de Salud, a través de un comunicado, se refirió al movimiento de los galenos, denunciando que el presidente del Colegio Médico, Luis Larrea, “articula acciones desestabilizadoras de la democracia boliviana”.
En ese marco, el Ministerio de Salud señala que “asegurar que el Estado boliviano pretende terminar la seguridad a corto plazo es una afirmación y una excusa de carácter aberrante, porque la misma está respaldada y garantizada por la Constitución Política del Estado, leyes, decretos supremos y resoluciones ministeriales, además de ser una conquista social, legítima e inviolable”.