En estas fiestas de fin de año cuando de forma masiva los reclusos de la cárcel de Palmasola, la más poblada de Bolivia, hacen pedidos a la justicia para salir en libertad y pasar momentos con sus seres queridos, el Comando de la Policía y Régimen Penitenciario a la cabeza de Mauricio Romero, pusieron en práctica un plan de operaciones y reforzaron la seguridad para evitar el ingreso de bebidas alcohólicas, actos de indisciplina, hechos delictivos, peleas y evitar cualquier intento de fuga.
Según informes oficiales, la cárcel de Palmasola cuenta con un total de 8.250 internos entre hombres y mujeres que pese a que el Tribunal de Justicia cumple una vacación colectiva, ya se intensificaron las visitas de familiares especialmente que vienen del interior del país y de las provincias.
Ante la masiva afluencia de visitas por fiestas de fin de año, se reforzó la seguridad con más personal policial en las puertas de ingreso, en el interior y todos los pabellones.
Las visitas de familiares a los internos están fijadas desde las 9:45 hasta las 17:00.
La seguridad policial y de sistemas ahora está en todas las puertas de ingreso, así como los pabellones. Además, para los controles en Navidad y Año Nuevo, se hicieron funcionar todas las cámaras de seguridad desde la puerta principal de entrada, en régimen abierto del PC-4, Chonchocorito y otros.
El plan contempla además dispositivos de emergencia en caso de que algún recluso sufra problemas de salud. Habrá a disposición médicos de turno para las atenciones.
Las actividades en el penal -con motivo de las fiestas de fin de año- se iniciaron desde hace tres días con el ingreso de niños, hijos de reclusos y esa acción contó con el control de personal capacitado para esos acontecimientos. Los niños recibieron regalos. El refuerzo de los controles también llegó hasta todas las torretas -casi 15- que funcionan sobre los muros en todos los alrededores de Palmasola. El personal policial, desde las torretas, vigilará cualquier intento de fuga por parte de reclusos que traten de aprovechar Navidad y Año Nuevo para escapar. El gobernador de la cárcel de Palmasola, coronel Nicanor Curcuy, aseguró a EL DEBER que los dispositivos de seguridad tienen el fin de proceder a requisas desde el ingreso de visitas para la detección de bebidas alcohólicas, droga o armas blancas y otros que a veces son ingresados para la comisión de delitos, aprovechando las fiestas. Desde que fue puesto en marcha el plan y con el ingreso de niños (hijos de privados de libertad) no se han detectado actos anormales, por la labor más cuidadosa y eficaz de los agentes, según Curcuy. Lágrimas en los pabellones Desde las 11 de la mañana de ayer, la Pastoral Carcelaria llevó adelante un solemne acto para los internos. Se contó con la presencia del arzobispo de Santa Cruz monseñor René Leigue, que llegó al recinto penitenciario, reunió a toda la población penal en régimen abierto PC-4 y se celebró una solemne misa. El mensaje central de la Pastoral Carcelaria fue “el nacimiento del salvador Jesús de Nazaret, la única esperanza de los hombres en la tierra”. El acto religioso transcurrió en medio de cánticos y alabanzas y la palabra del monseñor a todos los internos fue que Jesús de Nazaret está en nuestros corazones y debemos seguir sus pasos. En el desarrollo del acto de la Pastoral Carcelaria conmovió a los privados de libertad que son procesados por diferentes delitos. Monseñor Leigue recorrió todos los pabellones para estrechar la mano de los internos. El gobernador Nicanor Curcuy manifestó que hasta el momento todo transcurre con normalidad, y no se presentaron irregularidades en el interior del recinto. Los mismos controles de rigor y las visitas de familiares continuarán hasta la noche de Año Nuevo y la celebración de Reyes.